* Hendrik Vaneeckhaute
Rebelión
Estimado señor Aznar,
En medio de la rabia que deja la explosión de las bombas colocadas por
unos cobardes asesinos, no puedo callarme. No me quiero callar ante
aquellos que utilizan las armas para asesinar a las personas que nada
tienen que ver, ni con su proyecto, ni con su guerra. Ni ante aquellos
que defienden o promueven el uso de estas armas. No me quiero callar, ni
quiero defender algunas víctimas sí, y otras no. Las personas que mueren
asesinadas por las bombas son todas iguales. No hay justificación
ninguna. Por eso, no me quiero callar después de escuchar su discurso.
Todavía no estaban recogidos los cuerpos de las personas víctimas de
aquellos que creen en la razón de las bombas, y Usted ya tenía que hacer
uso político de la tragedia. Usted se apropió de estos muertos como
mártires de su bandera.
Utilizar bombas de forma indiscriminada para defender ciertos valores,
no depende de estar en favor de una u otra constitución. Usted se
declara defensor de la actual constitución. Me parece bien. Pero usted
mandó arrojar bombas encima de un pueblo, de sus casas, de sus mercados,
de sus trenes. Murieron miles de personas asesinadas por estas bombas. Y
allí quedan decenas de miles de familiares de víctimas en medio de un
caos incontrolable. Dejé mi sueño, y lloré por estas víctimas, igual que
lo hago por las actuales.
¿Puedo pedirle, qué diferencia hay entre las víctimas que mueren
asesinadas por una bomba dejada en un tren, o por una bomba arrojada
desde un avión? Son asesinadas igual, víctimas de un objetivo declarado
por encima de su vida. Son víctimas iguales de los criminales que creen
que la defensa de sus valores justifica los daños 'colaterales'.
Hay que dejar en paz a los muertos, dijo usted hace poco. Y ahora usted
dice que a éstos muertos, nunca va a olvidar. ¿Será que algunos muertos
molestan y otros no? Los familiares de las últimas víctimas del terror
siempre van a contar con su apoyo. Los familiares de los 30.000
detenidos- desaparecidos y enterrados en fosas anónimas, todavía esperan
al apoyo de algún político nacionalista español. De todos los países del
mundo vienen a trabajar, como voluntarios, para que no se olviden a
estas personas, víctimas de un terrorismo que usted nunca quiso
condenar.
Al escuchar las noticias, me puedo imaginar muy bien cómo se sienten los
familiares de las víctimas del terrorismo. Viví muy de cerca el dolor de
las víctimas de las bombas y del terrorismo en Croacia y en Colombia. Me
recuerda demasiado a la tristeza, la incomprensión, la rabia y la
angustia que viví en esos momentos, junto con las victimas del
terrorismo. Me recuerda a los entierros de las víctimas de unos
terroristas en un país –Colombia– que usted visitó hace poco. Eran
víctimas de un grupo armado que actúa bajo el nombre de las AUC. Pero
todos saben, menos los que no quieren verlo, que este grupo terrorista
cuenta con el apoyo del ejército oficial. También en esa acción, y a
pesar de las capuchas, fueron reconocidos algunos de los militares que
suelen estar en la carretera hacia el pueblo. Existen decenas de
informes de Naciones Unidas (del Alto Comisionado para los Derechos
Humanos), igual que decenas de informes de Amnistía Internacional, de
Human Rights Watch, de la Federación Internacional de los Derechos
Humanos, y de tantos más, que dejan claro que los paramilitares (que
actúan bajo el nombre de AUC) fueron creados, armados y apoyados por el
mismo estado a través de su ejército. Usted expresó su apoyo
incondicional a un presidente que, igual que sus predecores, se niega a
cumplir con las recomendaciones de las NNUU. Las mismas NNUU no dejan de
criticar su política de Seguridad Democrática, por su falta total de
garantías y respeto a los derechos fundamentales. Los familiares de
aquellas víctimas del terrorismo no reciben ningún apoyo de su gobierno.
No existen investigaciones, y mucho menos personas declaradas culpables
por algún tribunal. Al contrario, a diario viven amenazadas y tratadas
como enemigos de la democracia por denunciar el modelo de estado que les
quiere imponer su gobierno.
Son muchas palabras, igual demasiadas, en momentos que sólo deberíamos
estar tristes. Pero el uso político que usted hace en estos momentos,
hablando de 'los españoles de bien', de 'estar del lado de constitución'
o de la 'España unida' es completamente contradictorio con estas otras
palabras suyas, que 'debemos dar voz' a los familiares de las víctimas.
Me gustaría que los familiares de tantas otras víctimas que mueren bajo
bombas (españolas) tuvieran una voz que usted pudiera escuchar.
Usted y su gobierno vende, hasta regala, armas a los gobiernos que
violan de forma sistemática los Derechos Humanos. No sólo en Colombia,
la lista es más larga: Arabia Saudí, Nepal, Israel, Pakistán, etc. No
importa si son regímenes con poca o nula democracia. Ni importa si son
dictaduras militares que disponen de armas de destrucción masiva, como
es el caso de Pakistán.
Cuando participo en una manifestación, no lo haré bajo ninguna bandera
nacional, ni por ninguna constitución. Lo haré en nombre de los Derechos
Universales, en solidaridad con todas las víctimas y bajo el lema, NO A
LAS BOMBAS.
Atentamente
Gentileza de Cercle Obert de Benicalap
Iniciativas Sociales y Culturales de Futuro
