Coaching para mujeres

Saber lo que uno quiere es cuestión de proactividad. Vivir el hábito de ser proactivo es ser responsable de los propios actos.

Las personas proactivas se mueven por valores cuidadosamente meditados y seleccionados

-lo que pasa a su alrededor no las desvía de cómo quieren reaccionar ante esos estímulos.

-centran sus esfuerzos en su círculo de influencia: se dedican a aquellas cosas con respecto a las cuales pueden hacer algo.

-tienen una energía es positiva que les permite ampliar su círculo de influencia.

-se mueven por valores.

-saben lo que necesitan y actúan en consecuencia. La mujer proactiva es aquella que toma el liderazgo de su propia vida, genera acciones y elige sus propias respuestas a situaciones y circunstancias particulares.

-es tenaz y determinada.

La mujer proactiva es responsable de su propia vida

La asertividad

Unida la noción de proactividad, la asertividad es no responder a una agresión con gritos, es no escapar y ser consciente que sin gritos y sin escapar, nosotros tenemos algo que decir.

Una condición sine qua non de la asertividad es una buena valoración de nosotros mismos y de los demás.

Para mantenerse asertivo, lo primero que hay que hacer es vencer el impulso de dar una respuesta inmediata ya que probablemente será inapropiada.

La conducta asertiva eficaz se expresa en frases breves que van a lo concreto, sin perderse ni irse por las ramas, ni cayendo en el dogmatismo o el consejo improvisado.

La persona asertiva no habla nunca por cuenta de otra, habla de manera clara y afirmativa en nombre propio, sin esconderse detrás de nadie

La ganancia de la proactividad. Un caso real de coaching para mujeres

Margarita se encontraba en un dilema. Estaba trabajando en una actividad que le había apasionado. Durante muchos años se había formado y volcado en su trabajo. Había llegado a la máxima jerarquía profesional. Estaba “muy bien situada”.

El problema que tenía era que estaba aburrida y desmotivada. La razón de esta falta de motivación era que la falta de reconocimiento. A pesar de haber alcanzado un puesto de alta responsabilidad en su trabajo, no había experimentado muchos cambios en su estatus real. Así que concluyó que trabajar duro y con rapidez no había sido suficiente para obtener todo el reconocimiento al que tenía derecho por su puesto. El trabajo, el interés por la carrera profesional, la ambición, no eran para ella proporcionales al éxito que estaba obteniendo.

Trabajar mucho, ser visible, haber escalado en la jerarquía, no haber creído nunca en la discriminación de género y haberla obviado a pesar de las injusticias que y obstáculos a los que se había enfrentado con sus compañeros hombres… le había servido de mucho pero no había sido suficiente.

Al analizar la situación retrospectivamente había añadido algunos matices a su manera de ver las cosas.

Análisis de la situación

-En su trabajo los hombres alcanzaban los máximos puestos de responsabilidad y las mujeres, en general, se quedaban en los puestos bajos e intermedios. Así que un primer elemento que encontró era que estaba en franca minoría, sus pares eran mayoritariamente hombres y se entendían bien entre ellos.

Con todas estas claves inició un proceso de coaching para tener una mirada exterior y analizar qué hacer con los problemas que se le planteaban. En poco tiempo se situó en otro plano. Se distanció de su trabajo, rebajó las expectativas que durante años había depositado en él e inició otra actividad donde pudo poner su energía, sus habilidades, sus competencias.

Con el coaching puso de manifiesto sus intereses, definió un plan de acción y retocó su proyecto para expresar mejor su personalidad y sus inquietudes.

¿Qué le aportó el coaching?

Proactividad, esto es la capacidad para tomar la iniciativa, asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento lo que queremos hacer y cómo lo vamos a hacer.

Esencialmente la capacidad subordinar los impulsos a los valores. Capacidad para verse desde fuera.

-para negociar con ella misma.

-para cambiar ciertos hábitos y creencias.

-para ver las cosas con el optimismo que se merecen.

-para discernir lo que funcionaba y lo que había que mejorar.

-para continuar su camino independientemente del entorno.

-para mover cosas algunas cosas que le parecía inamovibles…

¿Qué hacer con el entorno?

En lugar de ir a rastras de las circunstancias adversas y centrar su esfuerzo en el mal ambiente, en los defectos de otras personas y en las circunstancias sobre las que no tenía ningún control, fue ella la que eligió con libertad sus propias acciones, evitando el impulso del momento (por ejemplo el “esto no tiene remedio”, todos los “debería haber…”).

-se trazó un plan cuidadosamente diseñado.

-se dedicó a ponerlo en marcha.

-utilizó en eso su energía.

Liderazgo y coaching. Con el coaching paso a:

-tomar el liderazgo de su propia vida.

-generar acciones.

-utilizar su tenacidad y su determinación.

El efecto multiplicador del coaching.

El coaching tiene un efecto multiplicador: en el proceso se combinan los objetivos, la toma de decisiones, la mirada externa, el feedback, la acción. Todo ello le dio como resultado:

-una gestión positiva de sus emociones.

-una mayor confianza en sí misma y mayor autoestima.

-un gusto por asumir retos, tomar la iniciativa y emprender la acción.

-un enfoque positivo del cambio y la incertidumbre.

-el saber individual de que los problemas pueden transformarse en oportunidades.

-el gusto por el largo plazo y la perseverancia.

-el gusto por la estrategia que lleva a los resultados deseados.

Coaching, mujer, acción…

Un comentario en “Coaching para mujeres

  1. Comentario

    Un proceso de coaching en toda una experiencia. Yo lo he realizado con Almudena (coachinghoy) ha sido fantástico

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