El punto U, la nueva parada del placer femenino

El cuerpo femenino parece un auténtico mapa del tesoro por el que los amantes, o simplemente las manos de la mujer, deben navegar siguiendo una ruta marcada únicamente por el placer y algunos puntos eróticos que se convierten en parada obligatoria. Todos hemos oído hablar ya del célebre Punto G, que parece que sea el lugar donde se esconda el tesoro, pero no es el único.

Resulta que también existe un Punto U, situado entre el clítoris y la entrada de la vagina, es decir, donde se encuentran las glándulas uretrales, también conocidas como Glándulas de Skene. La estimulación de este nuevo hallazgo del mapa erógeno de la mujer, según algunos ‘entendidos’, se debería hacer o bien con los dedos o bien con la lengua, y aunque no será suficiente para provocar el orgasmo (por lo general), sí proporcionará gran placer a la mujer.

Aunque esta zona no es de las más estudiadadas desde el punto de vista anatómico, algunos expertos sostienen que son estas glándulas las que producen y expulsan los fluidos que el cuerpo produce antes y durante el orgasmo, por lo que nadie debería sorprenderse de que la estimulación del punto U provoque una lubricación mayor de lo normal.

Además las glándulas de Skene podrían compararse con la próstata masculina que, ¡voilà!, también recibe su propio nombre en el mapa del placer: el Punto P.

Pero sin duda es mucho más completa la cartografía erótica femenina. Más allá del consabido G y del novedoso U, también existe el Punto A, que estaría ubicado en la pared vaginal a medio camino entre el Punto G y el cuello de la vagina y cuya estimulación podría producir, entre otras maravillas, orgasmos múltiples.

Pero, ¿realmente está el tesoro del placer detrás de un mapa tan complicado? La sexóloga Marian Frías desconfía de ello. “Hay tantos puntos de placer como mujeres, así que no tiene demasiado sentido realizar un mapa así”, asegura. En su opinión hay pocas verdades universales en el sexo femenino más allá de que la mayor fuente de placer es el clítoris. De hecho, pasarse la vida recorriendo un mapa equivocado y buscando puntos que podrían no existir puede resultar contraproducente y frustrar a la mujer y a su pareja, si la tiene.

“Hay mujeres que no disfrutan con la estimulación del Punto G, aunque se lo haya presentado como la panacea”, explica. Además, centrar la búsqueda del erotismo femenino en los alrededores de los genitales y en el interior de éstos responde a un mapa elaborado por hombres. “Centrarse en el coito es el objetivo del hombre, pero la mujer no disfruta tanto con ello”.

Frías está convencida de que las mujeres nunca se habrían dedicado a realizar un mapa de su propio placer ya que son más proclives a preguntar para llegar a los sitios. “El orgasmo no es para tanto. Se puede y se debe disfrutar muchísimo antes de llegar a él”, continúa.

Siguiendo con el símil de los mapas, Frías hace una comparación entre los turistas convencionales “que llegan a la ciudad y se van corriendo a ver el monumento de turno para tirar la foto” con los viajeros, “aquellos que, sin prisa, disfrutan igual o más de la travesía que de la visión del monumento”.

En el sexo ocurre lo mismo. Buscar el orgasmo a base de activar los puntos A, G, U o el que sea puede generar ansiedad y producir frustración si no se consigue. Eso nos impedirá disfrutar del sexo, del placer, del viaje.

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