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Índice de alfabético
GUERRERO
DE ALZAGA, Felicitas
Protagonista de un trágico episodio registrado en
Buenos Aires el 29 de enero de 1872, y que dio origen a la erección de la
cañilla de Santa Felicitas en Barracas. Hija de Felicitas Cueto y de
Carlos Guerrero, era una mujer de extraordinaria belleza. En 1862, apenas
salida de la pubertad, se casó con Martín de Alzaga, hombre acaudalado de
avanzada edad. De este matrimonio nació un niño que murió en 1869 (Félix).
Al año siguiente murió su marido, y Felicitas quedó viuda y rica. Contaba
con 26 años y la asediaban los pretendientes. Uno de ellos, Enrique
Ocampo, que había creído ser el elegido, supo que un rival gozaba de las
preferencias de la joven viuda. esta preparaba una fiesta en su estancia
La Postrera, situada sobre el río Salado, donde se inauguraría un puente
con la presencia del gobernador de la provincia. La noche del 29 de enero
fue desde su quinta en la avenida Montes de oca y Pinzón, hasta la ciudad
para realizar algunas compras para ela contecimiento. al regresar, tuvo
que recibir a Ocampo, que le exigió una explicación. En esos momentos él
le disparó un tiro por la espalda y en seguida se suicidó. Felicitas
herida gravemente, falleció al día siguiente , el 30 de enero. La familia
le quiso rendir un homenaje y mandó a erigir una suntuosa capilla en el
mismo terreno que pertenecía a la quinta de los Alzafa. Una placa de
bronce lleva esta inscripción: Capilla de Santa Felicitas, fundad el 30 de
enero de 1879, por Carlos Guerrero y Felicitas Cueto de Guerrero en
memoria de su hija Felicitas Guerrero de Alzaga.(Diccionario biográfico de
mujeres argentinas).
María Cecilia Alegre
alegremca@fibertel.com.ar
HISTORIA. Reportajes al pasado
Mujeres con historia: Felicitas Guerrero
de Alzaga
Corría el mes de enero 1872 y Buenos Aires amaneció
sacudida por una espantosa noticia: habían asesinado a una de las mujeres
más hermosas de la ciudad, Felicitas Guerrero de Alzaga. Qué era lo que
había sucedido?
Hacia la década de los ‘70 en el siglo pasado, Buenos
Aires era una apacible ciudad con ritmo de "Gran Aldea", si nos guiamos
por la descripción que de ella nos hace Lucio V. Mansilla. Era la capital
de un país que se estaba formando, y gracias una ley de la época de Mitre
el gobierno nacional "alquilaba"el territorio de la ciudad de Buenos Aires
para usarlo de sede. Desde 1868 el presidente era Sarmiento, que
desarrollaba una firme acción de gobierno. Su lento avance urbano había
sufrido los embates de la epidemia de fiebre amarilla que en 1871 azotó la
ciudad, obligando a las familias ricas de comerciantes y hacendados,
asentadas desde casi el inicio de nuestra historia en el barrio sur, lo
que conocemos como San Telmo y Monserrat, a emigrar hacia el norte, más
allá de las "Cinco esquinas"(hoy Quintana y Libertad). Esto era toda una
aventura si tenemos en cuenta que la ciudad no se extendía al oeste más de
la calle de las Dunas (hoy Callao). Al sur, se extendía una zona baja y
anegadiza, separada del casco histórico de la ciudad por innumerables
arroyos que se desbordaban con las lluvias, copiosas según cuentan los
cronistas, y que eran la vía natural de desagüe de la pampa en su camino
hacia el Río de la Plata y el Riachuelo. Esta zona era el lugar de las
quintas que desde habían rodeado el núcleo urbano, tanto al sur como al
norte y al oeste, sirviendo como lugares de abastecimiento para los
pobladores ciudadanos, y de esparcimiento en los largos y calurosos
veraneos.
Ese sur pantanoso, lleno de pajonales, inundable, que
miraba al río y que tenía al Riachuelo como puerto de abrigo, fue el
escenario de la tragedia que enlutó a Buenos Aires aquel enero de 1872.
Allí, en la intersección de las calles Montes de Oca y Pinzón se ubicaba
la quinta de los Alzaga, donde en 1862 se habían radicado Martín de Alzaga,
rico comerciante de edad avanzada, y su joven esposa, Felicitas Guerrero
(nacida en 1846). La feliz pareja llevó una tranquila vida por un largo
tiempo; tuvieron un hijo, Félix, y los tres disfrutaron de la familia que
habían formado. Pero la desgracia rondaba a Felicitas. Ni toda su belleza,
mencionada por los caballeros de la época, ni toda su fortuna, pudieron
protegerla. En 1869, muere Félix muy pequeño; poco después, en 1870, su
esposo Martín. Felicitas queda viuda y con una enorme fortuna con tan sólo
26 años. Famosa por su dulzura y buen carácter, como por su inigualable
belleza, comienza a ser pretendida por varios enamorados que la cortejan
incesantemente. Ella, coqueta, no se decide abiertamente por ninguno,
provocando los celos de más de uno de ellos.Pasan los años, y en enero de
1872 Felicitas organiza en su estancia "La postrera"a orillas del río
Salado, una gran fiesta con motivo de la inauguración de un puente, fiesta
que iba a contar con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos
Aires, Emilio Mitre. Atareada con los preparativos, el 29 de enero se
dirige a Buenos Aires para realizar algunas compras para la ocasión. Al
regresar a su quinta de Barracas por la noche, se encuentra con que uno de
sus enamorados, Enrique Ocampo la estaba esperando. Qué era lo que
buscaba? Cegado por los celos al enterarse que no era él el elegido por el
corazón de Felicitas, fue a exigirle explicaciones. No sabemos cómo se
desarrolló la discusión entre los dos jóvenes, pero si sabemos cómo
finalizó. El enamorado en un arrebato le disparó por la espalda a la
hermosa Felicitas, y al darse cuenta de lo que había hecho, se suicidó
muriendo en el acto. La jóven gravemente herida, agonizó durante toda la
noche, y en la mañana del día 30 murió en los brazos de sus padres. Ante
tamaña desgracia, don Carlos Guerrero y Felicitas Cueto decidieron que la
mejor manera de recordar a su hija era donando sus bienes para erigir una
suntuosa capilla. Y con esa idea hicieron construir la iglesia de Santa
Felicitas en lo que fuera la quinta de su tan amada hija, colocando una
placa, en la que aún hoy puede leerse "Capilla de Santa Felicitas. Fundada
el 30 de enero de 1879 por Carlos J. Guerrero y Felicitas C. de Guerrero
en memoria de su hija Felicitas G. de Alzaga".
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