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Índice de alfabético
Lenka
Franulic
POR QUE HOY SE ENTREGA
UN PREMIO DE NOMBRE LENKA FRANULIC
Precursora del periodismo femenino -no feminista,
se entiende- y de la profesionalización de la actividad. Culta,
elegante y vanguardista, Lenka encarna bastante del espíritu
intelectual de los años '40 y '50.
La gran obra de Lenka Franulic, más que su trabajo periodístico
propiamente tal, fue dignificar la profesión. Y esto a través de
tres frentes: ejerciendo una carrera que en ese momento era para
hombres, creando -junto a otros- el Círculo de Periodistas de
Santiago, y fomentando y gestionando la creación de la Escuela de
Periodismo de la Universidad de Chile (la primera) en 1953.
Lenka se parecía más a un intelectual europea tipo Djuna Barnes
que a una chilena promedio. Era culta, audaz, viajada, inquieta y
vanguardista, se fumaba dos cajetillas diarias y era miembro activa
de las tertulias y comidas bañadas de alcohol y del espíritu bohemio
de la época. Eso sí, todo lo hacía con su particular y femenino
toque de elegancia.
Nació en Antofagasta en 1908 y murió de cáncer al pulmón en 1961.
Fue pedagoga, escritora, traductora y periodista.
Trabajó en Hoy y Ercilla, y en esas revista demostró que la
machista creencia de entonces de que las mujeres no son capaces de
reportear, era falsa. Realizó excelentes entrevista políticas y
también conoció y conversó con los más importantes intelectuales de
la época, como Sartre, Cocteau y Simone de Beauvoir.
El trabajo es bastante general, pero el personaje es, sin duda,
un imprescindible de la historia del periodismo nacional. También es
interesante la época en que Lenka desarrolló su obra.
POR QUE HOY SE ENTREGA UN PREMIO
DE NOMBRE LENKA FRANULIC
Introducción
Personalmente, elegí a Lenka Franulic, porque me
interesaba investigar acerca de la labor de una mujer periodista. A
pesar de saber muy poco sobre ella, había algo que me llamaba la
atención. Y no me equivoqué: su personalidad y su desempeño laboral
me impresionaron. A través de este trabajo he ido sintiendo una gran
admiración hacia esta "colega" quien vivió una época en la que el
periodismo se hacía de manera distinta, pero con mucho compromiso.
Durante todo el semestre me dediqué a buscar en
los archivos de la Biblioteca Nacional los artículos de Lenka en las
revistas Hoy y Ercilla. Largas mañanas de lunes a viernes e incluso
los sábados me retuvieron en aquellas aulas. Aquellas publicaciones
me transportaron a sus tiempos de manera que no sólo pude captar su
forma de escribir, sino que también comprender su época.
Tuve el privilegio de entrevistar a Dobrila
Franulic, su hermana, quien amablemente me proporcionó datos
importantes sobre la vida de Lenka.
A continuación invito a cada persona que se
interese en la vida de esta gran periodista chilena a que lea algo
más sobre ella y que conozca su vida y su imporante obra.
1. Una mujer en el periodismo
En el mausoleo yugoslavo del Cementerio General de
Santiago se encuentra la sepultura de la periodista Lenka Franulic
Zlatar. Bajo una enorme cabeza de piedra esculpida por la artista
Lily Garafulic hay una lápida que contiene una frase del discurso
que Pablo Neruda escribió para su gran amiga. Ésta dice así: "Eras
presencia de mujeres y lección para un millón de hombres". (resto
del discurso, ver anexo 1)
Pero, ¿quién era Lenka?; ¿qué tenía aquella mujer
de especial? En una época en que el periodismo era dominado por
hombres, sobre todo en nuestro país, era difícil imaginarse a una
mujer ejerciendo esa profesión. Lenka lo hizo.
Su primera incursión en el medio periodístico se
dio a través de su trabajo en la revista Hoy, bajo la dirección del
periodista Ismael Edwards Matte. Cuando ingresó en 1931, Lenka se
dedicó más bien a traducir artículos de autores importantes, ensayos
políticos, filosóficos y literarios que a reportear. Lo último le
estaba destinado para más tarde. Su trabajo en la Hoy, "la revista
para la gente que piensa" como decía el slogan, sentó las bases para
su posterior trabajo, ya que aprendió mucho de la labor periodística
de sus colegas. Además, tuvo la oportunidad de ampliar sus
conocimientos y cultivarse aún más, ya que en esa época, Hoy era la
revista de mayor prestigio intelectual en Chile y contaba con una
considerable circulación.
Cuando la Hoy cerró el 14 de octubre de 1943,
Lenka siguió trabajando para la revista Ercilla -de la que asumió la
dirección en 1960-, en la cual ya ejercía como traductora de
artículos y crítica de cine, arte y teatro desde 1941. A Hoy, la
siguió oficialmente Ercilla, la cual ya había aparecido en 1941. Hoy
pertenecía a la editorial Ercilla y además las oficinas de ambas
publicaciones operaban en la misma casona de Agustinas 1639.
Su gran motivación por el trabajo y su
personalidad precursora no la dejaron tranquila sólo para escribir
críticas de arte. Lenka quería estar a la altura de sus colegas:
quería salir a reportear, ya que se sentía completamente capaz de
hacerlo. En medio de un territorio masculino, se esforzó doblemente
para legitimar su "ciudadanía" periodística.
Recién en 1944, trató de "jugárselas" por la
profesión. Manuel Seoane, periodista peruano exiliado que era
director de la revista Ercilla, se mostraba reticente a aceptar a
mujeres dentro del equipo periodístico. Según él, "una mujer está
limitada para reportear en ciertos lugares y a determinadas horas.
Además, una mujer se casa y tiene hijos y deberá dejar pronto el
periodismo". Pero Lenka, que poseía un gran coraje, no pudo aceptar
este argumento e inteligentemente enfrentó a su superior. Ella le
contestó: "Es verdad que soy mujer, pero no soy casada, ni tengo
hijos, y además puedo probar que soy capaz de cualquier cosa".
Su notable determinación y seguridad en sí misma
demostraron que ella era capaz de hacer lo que se proponía.
Fue entonces cuando Seoane cedió ante la petición
de Lenka y la mandó -a manera de probar sus aptitudes de reporteo- a
entrevistar a Mariano Latorre, quien ese mismo día (10 de mayo de
1944) había recibido el Premio Nacional de Literatura. Seoane le
dijo a Lenka que tenía plazo hasta las siete de la tarde para
entregar la entrevista escrita. Sin embargo, era casi imposible
ubicar a Latorre y Lenka sólo sabía que éste generalmente almorzaba
en el restaurante La Bahía. Fue y al no encontrarlo, supuso que
habría salido de bar en bar celebrando el premio. De esta manera,
siguió su rastro hasta dar con él. Latorre, que era generalmente
esquivo a dar entrevistas, se encontraba en un estado de
semiebriedad, con lo cual habló sin problemas sobre su vida y obra.
Lenka apareció puntualmente con el artículo listo para ser publicado
y de esa forma se convirtió en reportera.
Aquel texto, que lo hizo junto a su colega Luis
Hernández Parker, es clave en su obra, ya que fue el primer artículo
propiamente periodístico con reporteo diario (ver anexo 2).
A esta entrevista le siguieron muchos otros
artículos. Lenka se hizo notar dentro del medio. Paralelamente a su
imagen de periodista culta y bien documentada, realizó excelentes
entrevistas políticas. Logró tener la primera conversación con tres
presidentes recién electos: Carlos Ibáñez del Campo, Gabriel
González Videla y Jorge Alessandri Rodríguez.
Durante un largo tiempo, ella no fue sólo la única
mujer que formaba parte de la redacción de la revista Ercilla, sino
que además la guardaban para las grandes ocasiones, vale decir, los
trabajos considerados difíciles o imposibles. Por ejemplo, cuando
Carlos Ibáñez del Campo salió elegido Presidente en 1952, la revista
tenía problemas a causa de una foto que se había publicado y que no
le había gustado al general. Lenka, sin embargo, obtuvo la primera
entrevista con el nuevo mandatario.
El reconocimiento que tenía en el medio y dentro
de sus colegas, se demostró en parte por su determinación en
alcanzar a los personajes más altos no sólo de la vida nacional,
sino que también del acontecer mundial. Lenka entrevistó a personas
importantes como al Mariscal Tito de Yugoslavia, Juan Domingo Perón,
al escritor cubano Nicolás Guillén, Fidel Castro, Anastasio Somoza,
Gabriela Mistral (ver anexo 3), Emil Ludwig, Sartre y Simone de
Beauvoir -con quienes mantenía correspondencia-, entre otros.
Los logros laborales de Lenka se daban porque ella
era una periodista que inspiraba confianza. Cuando se le contaba
algo no publicable, Lenka lo respetaba. Prefería perder un golpe
noticioso a condición de no traicionar a nadie. Ella era fiel a los
hechos y a lo que le decían sus entrevistados. Nunca manipuló una
noticia por un mero afán sensacionalista. Es por eso que pudo
entrevistar a tres presidentes chilenos y a famosos artistas,
escritores y políticos extranjeros.
2. Una mujer progresista: sus decisiones, hábitos y
amistades
Lenka nació en Antofagasta en 1908. Fue hija de
inmigrantes yugoslavos provenientes de unas islas de Dalmacia -hoy
parte de Croacia-.
Toda su niñez transcurrió en aquella ciudad
nortina. Estudió en el liceo local de Antofagasta. Cuando terminó el
cuarto de humanidades, último nivel en el liceo de niñas, escribió
una carta al Ministro de Educación solicitando una autorización para
continuar los estudios de quinto humanidades, junto a otras seis
amigas y compañeras, en el liceo de hombres. Según su hermana
Dobrila, el nuevo curso mixto fue excepcionalmente bueno, ya que los
alumnos trataron de demostrar excelencia académica ante sus seis
compañeras y vice versa. Este hecho demostró su actitud precursora,
ya que, con seguridad en sí misma, obstáculos como estos eran
superados por ella con inteligencia y decisión en seguir
aprendiendo.
Su ímpetu por adquirir más conocimientos, la llevó
a abandonar la provincia y trasladarse a Santiago. Esta fue una
decisión important en su vida, porque se le abrió un vasto horizonte
para sus personalidad inquieta.
Las ansias por saber, la indujeron a estudiar
Pedagogía en Inglés en el Instituto Pedagógico, que en aquel
entonces era el centro de formación humanística más importante de
Chile. Lenka eligió esta disciplina, porque era buena para los
idiomas y porque además se sentía muy atraída por el campo
humanístico, en especial por la literatura.
Su reconocimiento data desde la universidad, en
donde era admirada por su inteligencia y por su belleza. Lenka ya
era algo fuera de lo común en sus años estudiantiles, como lo ha
señalado el escritor José Donoso: "Audaz, inquieta, inconformista,
había estudiado inglés en el Instituto Pedagógico y ya se notaba que
iba a ser alguien".
Durante sus estudios conoció a gran cantidad de
personas. Sin embargo, sus grandes amigos fueron sus colegas de Hoy
y Ercilla. Entre ellos figuraban Luis Hernández Parker, Mario Planet,
Darío Carmona, Carlos Jorquera, Andrés Sabella, Orlando Cabrera
Leyva, José Donoso, entre otros. Juntos salían a distintos lugares
de esparcimiento. En algunas ocasiones ella los acompañó a
prostíbulos, porque le interesaba la vida de los personajes de
aquellos medios de dudosa reputación.
Su interés iba más allá de los temas
convencionales. Para ella, salir junto a sus amigos y conocer mundos
distintos al suyo significaba aprender y ampliar su horizonte
cognitivo. Eso la hacía ser aún mas culta.
Esta postura atrajo a los que la rodeaban. Poco a
poco, se ganó el reconocimiento de sus colegas. El mismo Seoane la
terminó aceptando. En una ocasión, él la describió así: "Lenka era
un ángel rubio y literario. Disfrutaba pasaportes hacia varios
idiomas. Sus "Cien Autores Contemporáneos" amanecían entre las
teclas, exactos y pulidos. Más allá de la boca delgada y de los ojos
absortamente miopes, cualquier inventario anotaba, una frente
iluminada, con guedejas al viento, y un aire alto y fino de cabeza
pensativa. Escritora. Literata. Intelectual. Pero Dios le puso un
latido humano, alerta y sensible, y le sobrevino la tentación
periodística..."
Lenka era una persona amistosa y acogedora. Así la
recuerdan sus amigos. Vivía con su madre y, en un principio, con su
hermana Dobrila en un departamento de Agustinas con San Martín, a
unas cuadras de la revista Ercilla. A este hogar acudían sus colegas
quienes eran atendidos con la amabilidad de la madre de Lenka, Zorca
Zlater. Según su hermana, en el departamento se hacían grandes
reuniones, en donde se hablaba de política, de literatura y muchos
otros temas. En esas ocasiones se fumaba, se bebía y se discutía al
son de las acaloradas conversaciones.
La misma Lenka fumaba dos cajetillas diarias,
bebía con elegancia y salía a tertulias y comidas. Le interesaban la
política, la poesía, las distintas personalidades y el ballet.
A pesar de estos hábitos, que para la época
correspondían más bien a los círculos masculinos, Lenka era muy
femenina. Le encantaba la danza. Según su hermana Dobrila , ella
nunca, hasta en sus últimos días, dejó de confesarse una bailarina
frustrada. Además era una persona muy sensible y tierna, quien
destinó gran parte de su cariño a los amigos.
Otros hábitos eran los viajes y el trabajo. En
muchas ocasiones, ella y sus colegas organizaron paseos fuera de
Santiago. Según dijo Gonzalo Orrego, era una gran entusiasta de los
viajes, siempre y cuando estos no intervinieran en su labor como
periodista: "En una de esas oportunidades se trataba de ir a Isla
Negra, con muchas excelencias del espíritu, de la culinaria y
algunos ribetes báquicos. Pero Lenka se negó terminantemente a
ausentarse de Santiago. Estaba dirigiendo una revista y Su Santidad
el Papa había enfermado gravemente. Lenka tenía que permanecer al
pie del cañón de la noticia. Así era ella. Con un sentido exacerbado
de la honestidad y del deber".
Sus amigos no eran sólo sus colegas. Lenka cultivó
amistades de otros ámbitos como el literario, el teatral y el
artístico. Una de sus grandes amistades fue Pablo Neruda. En la casa
de Isla Negra, el poeta le tenía destinada una pieza para sus
visitas, las cuales eran bastante frecuentes. Con él compartía sus
ideas políticas, ya que Lenka se sentíó siempre muy cercana a la
ideología de izquierda. Sin embargo, nunca tuvo real interés en
afiliarse a un partido o movimiento es especial.
3. Un amor secreto
Aunque Lenka siempre vivió rodeada de hombres, su
vida amorosa transcurrió sin formalidad oficial. Su hermana afirmó
que Lenka tuvo un gran amor y que lo vivió con una pasión enorme
hasta su muerte. El nombre de este único hombre es guardado con
recelo por quienes aún viven y por quienes llevaron este secreto
hasta la tumba.
A pesar de haber destinado su tiempo y su vida a
una profesión que en esa época era de dominio masculino, ella nunca
tuvo un afán feminista. Su espíritu romántico la llevó a amar sin
límites.
Lenka prefirió dedicarse a su profesión antes de
casarse. Su razón era simple: dado el machismo de la época, ella no
habría podido dedicarse cien por ciento a su hogar y seguir además
con su carrera. Ella pensaba que una familia condicionaría su
profesión.
Tenía tan poco tiempo para sí misma que jamás
habría podido dedicarse a un marido. De hecho, fue gracias a su
madre que ella pudo llevar una vida relativamente estable en cuanto
a horarios, ya que era su progenitora la que hacía todo en el
departamento, mientras que Lenka sólo profitaba de las comodidades
hogareñas.
4. Traductora y escritora: una mujer culta
A pesar de haber estudiado Pedagogía en Inglés,
Lenka nunca ejerció como profesora. Lo que sí se le conoce en ese
campo es la traducción de varios libros del inglés al castellano.
Entre ellos figuran José de Thomas Mann, obras de John Steinbeck,
Christopher Morley, entre otros. Notable es la traducción de Las
Olas de Viginia Woolf. Ésta es considerada una obra litereria
vanguardista de aquella época y con la traducción se mostró el
compromiso de Lenka con sus contemporáneos.
Además de ejercer como periodista, Lenka fue
escritora. El libro Cien Autores Contemporáneos, editado en 1939,
fue visto por algunos literatos como un útil compendio de los
autores de esa época. Según José Donoso, "Cien Autores
Contemporáneos proporcionó una especie de guía telefónica para los
que sentían una inquietud insatisfecha frente a la literatura que
"se llevaba" en ese momento". Agregó además que "bastaba hojearlo:
cien biografías cada una con una síntesis de la posición del autor,
con sus obras, con rasgos personales. Si me interesa la vida,
posición de Malreaux, Ehrenburg o de Duhamel, no tengo más que
buscar en sus libros".
Una frase célebre de Donoso dice que "nadie como
Lenka sabía tomarle la temperatura al momento, nadie como ella para
coger lo que, oculto para la mayoría, se gestaba en el ambiente. Tal
vez sea éste uno de los grandes méritos de su libro. Una obra más
que valiosa es interesante, porque es el testimonio de una época".
Además, en 1943 publicó el libro Antología del
Cuento Norteamericano, en el cual escribió sobre las obras de
escritores norteamericanos famosos.
5. Una personalidad decidora: reportajes,
entrevistas y viajes en un mundo de posguerra
A Lenka le tocó vivir una época, en que el mundo
se dividía en dos: el lado occidental y capitalista y el oriental y
socialista. Los periódicos de la época escribían sobre la
distensión, los problemas en el Sudeste Asiático, en Cuba, el
deshielo entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Además, en
Occidente comenzaba a haber una mayor liberación femenina y sexual.
En los archivos de la revista Ercilla de 1959 aparecían fotos que
mostraban una pareja de amantes en un parque neoyorquino como signo
de una nueva época. Mal que mal ya a fines de la década de los
cincuenta no faltaba mucho para la revolución hippie y los tiempos
del flower power.
En Chile también hubo cambios. Aquí comenzaron a
nacer movimientos cristianos con ideología social. El nacimiento de
la Democracia Cristiana y las coalisiones gubernamentales entre
radicales, socialistas y comunistas fueron parte de su época.
Lenka siempre se mantuvo cercana a sucesos de toda
índole. Tenía una personalidad inquieta y decidora que la impulsaba
a alcanzar entrevistados y a cubrir eventos fuera de lo común: por
eso decidió viajar. Siempre combinó viajes con entrevistas. En una
travesía a Europa entrevistó al mariscal Tito. Cuando viajó a Cuba
conversó con Fidel Castro.
Lenka escribió preferentemente entrevistas y
reportajes. En ellos retrató a varios personajes del acontecer
mundial. En sus artículos resalta la contextualización del personaje
dentro de su época.
Con el espíritu de viajar, entrevistar a
personajes famosos y contextualizarlos dentro de su época, Lenka
escribió grandes reportajes con un gran poder descriptivo. Por
ejemplo, en un viaje a Cuba y al cumplirse el año de la revolución
cubana, Lenka escribió la siguiente bajada: "Según sea el color de
los cristales políticos con que se la mire, la revolución cubana
apasiona, intriga, exalta, exaspera, desconcierta o irrita. Todo
menos dejar indiferente. Desde que Fidel Castro y sus barbudos
instauraron el gobierno revolucionario, su nombre saltó a los
titulares de prensa del mundo entero con igual prominencia que el de
las figuras internacionales, e incluso las ha relegado muchas veces
a un segundo lugar. Si Fidel Castro se dirige al país por radio o
televisión, las emisoras de USA se colocan en cadena; sus
concentraciones superan al medio millón de personas; no transcurre
un día sin que aparezca un artículo en los magazines de circulación
mundial sobre él; (...)" (ver anexo 4)
En otro artículo escribió muy descriptivamente:
"En Cuba, la revolución está en la mente de todos los ciudadanos,
quiéranlo o no. Ella aparece en las tiendas, calles, boites, la
radio y la televisión.
El célebre cabaret "Tropicana", que se jacta de
ser el más grande del mundo, exhibe actualmente un "show" titulado
la "Reforma Agraria va", con guajiros, macheteros y campesinas en
bikini en escena. Los guajiros que llegaron a la Habana, invadieron
noche a noche el Tropicana, mirando con ojos asombrados el
espectáculo". (ver anexo 4)
Lenka tenía gran interés en los acontecimientos
nacionales como mundiales. Cuando entrevistaba a alguien, le
preguntaba también lo que esta persona opinaba sobre los hechos que
ocurrían y en los que este personaje estaba inserto. En una visita
del escritor André Malreaux a Chile, Lenka escribió lo siguiente:
"Con JAR analizó las relaciones entre Francia y Chile; (...) con
Enrique Lafourcade, la decadencia de la novela; con Pedro Orthous,
la próxima presentación de "Macbeth" por el Teatro Experimental;
(...) con los franceses residentes en Chile, los problemas de
Argelia; (...)" (ver anexo 5) Más adelante anotó: "En otro tiempo,
Malreaux pensaba que sólo a través de la acción podía dar el hombre
un contenido a su vida, y en su propia existencia trató de
demostrarlo. Después de un lapso -que sigue al término de la Segunda
Guerra Mundial, cuando de Gaulle se retiró del poder-, Malreaux
planeó por las altas cimas del arte para retornar a la vida activa.
Esta vez no a través de la aventura revolucionaria, sino desde su
cargo oficial de vocero de la Quinta República de De Gaulle". (ver
anexo 5) A Lenka le intersaba resaltar la postura política de
Malreaux, no sólo desempeño como escritor.
Anterior a su época viajera, Lenka se desempeñó
como traductora, lo que la impulsó más tarde a escribir críticas de
arte, de literatura, de cine y de teatro para la revista Hoy.
Lenka también escribió columnas. La más conocida
era la que aparecía semanalmente en Hoy bajo el nombre de Vanessa.
Su primer artículo propiamente periodístico fue el
que ella y Luis Hernández Parker escribieron sobre el premio
nacional de Literatura, Mariano Latorre, en 1944 (ver anexo 2). Este
artículo contiene muchos subtítulos y está estructurado de manera
distinta a lo que se haría hoy en día. Se trata de un texto muy
biográfico, en donde la gran noticia es una y en el cual predominan
los datos anecdóticos del escritor.
6. La gran obra de su época: el Círculo de
Periodistas y la Escuela de Periodismo
En cuanto al periodismo, a Lenka le correspondió
vivir una época romántica en que los reportajes y análisis más
serios coexistían con temas de carácter misceláneo. Además, durante
ese tiempo los periodistas eran autodidactas. Es por eso que ella y
sus colegas insistieron en la idea de formar una escuela de
periodismo de nivel universitario.
Lenka se desempeñó como una defensora de su
gremio. Junto al periodista Cabrera Leyva, surgió la idea de crear
el Círculo de Periodistas de Santiago. El nuevo organismo se planteó
la meta de dignificar el periodismo, convirtiéndolo en una carrera
universitaria.
Posteriormente a la formación de esta institución,
Lenka que era comprometida y llevada de sus ideas logró, en 1953,
crear junto a sus colegas la Escuela de Periodismo en la Universidad
de Chile.
En ella trabajó como docente hasta su muerte. Fue
profesora de María Eugenia Oyarzún, quien recuerda que Lenka tenía
una enorme calidad humana y una gran ternura, pero que, al mismo
tiempo, tenía un fuerte sentido de la disciplina. Oyarzún recordó
que en el primer día de clases, Lenka dijo a los estudiantes que el
periodismo no es un juego, que más que una vocación es un don. Que
éste es un oficio muy sacrificado. Aquellas palabras quedaron
fuertemente reflejadas en la cabeza de sus alumnos.
Estos dos hechos, la formación del Círculo de
Periodistas -más tarde el Colegio de Periodistas- y de la Escuela de
Periodismo, constituyen a mi parecer los logros más importantes de
Lenka Franulic en su vida profesional.
Debido a sus éxitos periodísticos, Lenka fue
reconocida ampliamente en nuestro país y en el extranjero. Es por
eso que en 1957 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, mención en
crónica. Un año más tarde la Asociación de Mujeres Periodistas de
EE.UU. le otorgó el premio como la Mejor Periodista del Año.
Actualmente, el Colegio de Periodistas otorga el
Premio Lenka Franulic a la periodista con el mejor desempeño
profesional.
LENKA
FRANULIC - POR QUE HOY SE ENTREGA UN PREMIO DE NOMBRE LENKA
FRANULIC Precursora del periodismo femenino -no feminista, se
entiende- y de la profesionalización de la actividad. Culta,
elegante y vanguardista, Lenka encarna bastante del espíritu
intelectual de.
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