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LA
HERMANA LUCILA MALDONADO MOLINA, PASÓ A LA CASA DEL PADRE
(1944 - 25 Agosto 2000)
Lucila vive entre nosotras. Su persona visible
partió a la Casa del Padre, pero su genio, su obra, su impulso
organizador viven y vivirán por generaciones en las personas que
promovió, en las Hermanas que acompañó, estimuló, alentó, en los
sueños realizados y en proceso de realización.
Fue amiga, visionaria, profeta, abrió caminos,
sintió el dolor de la mujer y sensible a él se solidarizó con la
lucha liberadora por un espacio de igualdad, respeto, dignidad, y
para darle las herramientas de capacitación y organización en
empresas asociativas de trabajo, para que fueran capaces de
enfrentar la competencia injusta de la globalización del mercado.
En el ajetreo de cada día, colmado de reuniones,
entrevistas, sesiones, teléfono, atención de personas, consecución
de recursos, conexiones Inter.-institucionales, animación,
verificación, control, elaboración de Proyectos, de informes,
inquietudes financieras, solicitud maternal ante el problema de cada
mujer que le buscaba, interés en su formación humana integral, su
capacitación técnica, empresarial, contable, organizativa, impulso a
las empresas ya en marcha, conscientización y motivación de los
grupos en proceso, interés por la competencia profesional de las
Hermanas y personal encargado del contacto directo con las mujeres,
y mil aspectos más...
En medio de todo eso permanecía en unión
contemplativa con esa adorable Trinidad que tanto amó y enseñó a
amar...
Su jornada empezaba a muy tempranas horas, pues
se levantaba antes que las demás para llenar su corazón de esa
potencia del amor de Jesús Buen Pastor, en la oración silenciosa y
prolongada, bebiendo en esa fuente la misericordia y amor que
irradiaba a lo largo del día.
Poseía en profusión los dones del Divino
Espíritu, en especial el dón de Consejo que le permitía discernir
claramente y vislumbrar caminos de promoción y santidad, de progreso
material y social, de nuevos caminos para abrir y transitar.
Su temperamento vehemente y explosivo fue para
ella, a la vez, fuente de méritos humildad por el reconocimiento
inmediato y sencillo del mismo, y por la actitud amable que seguía a
cualquier manifestación impaciente y fue también el motor poderoso
que la llenaba de energía sobrehumana para generar ideas, proyectos,
para llenar jornadas exhaustivas, para hacer caso omiso de sus
grandes malestares a causa de la quimioterapia, para llegar aún, a
seguir dirigiendo desde la cama, la formación de nuevas empresas
asociativas, la última semana de su vida, y la elaboración y envío
de proyectos para obtener recursos para la obra.
Cuánta admiración nos produjo la aceptación que
tuvo de su penosa enfermedad, cuando, después de conocer el duro
diagnóstico del cáncer, fue a los pies del Crucifijo y sintió
claramente que Él la invitaba a no pedir la curación, sino a aceptar
el regalo de la Cruz que Él venía a ofrecerle, y ella, emocionada,
como María, dijo su "Sí, Señor, hágase en mí tu Voluntad".
Desde entonces la vimos aceptar con una actitud
calmada, y hasta alegre, cada una de las etapas de su enfermedad:
cirugía, quimioterapia durante un año tres veces semanales, dos
meses de "curación" y la metástasis final que en seis meses invadió
hígado y pulmones, la semana de postración en cama, y el momento
tranquilo y bello de entregar su espíritu a la Santísima Trinidad.
Esto fue el 25 de Agosto del año 2000 a los 56
y1/2 años de edad y 25 de Consagración en la Comunidad del Buen
Pastor y ocho en la Comunidad La Prensa Católica, conocida hoy como
de la Comunicación Social. Comunidad ésta donde entró inicialmente y
en donde sintió luego el llamado para trabajar siguiendo las huellas
de Jesús Buen Pastor, en la promoción y defensa de la mujer en
dificultad.
Sus padres: Luis Feliciano Maldonado y Señora
María Natalia Molina de Maldonado formaban el cristiano hogar,
bendecido con cuatro hijos, de los cuales fue la segunda.
Vió la luz del día el 24 de diciembre de 1.943 en
la población El Centro, departamento de Santander del Sur, en
Colombia.
En tu infancia se destacó por su responsabilidad
en el estudio, donde sobresalía por su aplomo y excelente
rendimiento. Aún en los juegos se regocijaba haciendo el papel de
religiosa y jugando a participar en la Santa Misa, haciendo que sus
hermanitos realizaran el ritual y homilías.
El alimento eucarístico que tanto deseaba y que
constituyó la fuente de su crecimiento paulatino en los caminos de
la intimidad divina, lo recibió emocionada el 25 de diciembre de
1951. Desde entonces, la Eucaristía constituyó el centro de su vida,
de su amor, de su acción.
Después de muchos triunfos en sus estudios,
comenzó a trabajar y, al ser víctima del acoso sexual de un patrón
acostumbrado a seducir a sus secretarias, reaccionó con toda
dignidad y con la energía que le caracterizó, poniendo a raya al
patrón abusivo, quien ante tanta firmeza, lleno de vergüenza se
disculpó y envió luego a su esposa para que le rogara regresar,
después de tres días de su ausencia, manifestándose en adelante con
actitud respetuosa.
Trabajó después en la Recaudación de Hacienda y
como profesora, cargo éste donde se hizo amar profundamente por sus
alumnos y alumnas.
Según su testimonio dado 10 días antes de morir,
en su juventud fue como una joven cualquiera, amante de diversiones
sanas, de lecturas frívolas, de novelas "rosa", y aunque siempre
vestía en forma decorosa, estaba totalmente ausente de su proyecto
de vida el ser religiosa, porque había quedado atrás el interés
manifestado en sus juegos infantiles.
Sin embargo, un día, una religiosa le prestó la
biografía de su fundadora, y esto cuestionó el sentido que estaba
dando a su existencia: sintió que también a ella la estaba llamando
el Señor.
Pero se preguntaba: "¿Seré yo capaz de
renunciar a las comodidades, al mundo que me sonríe ruiseño?"
Con la energía de su recio carácter comenzó en silencio a imponerse
ayunos y mortificaciones para saber si sería capaz de responder al
llamado del Señor.
Cuando aún trabajaba en la Recaudación de
Hacienda, sufrió una caída, posible causa del tumor en la hipófisis
y acromegalia, que se desarrolló posteriormente, cuando era
religiosa en la Comunidad La Prensa Cristiana, el cual originó
deformaciones en el cráneo y extremidades. Se recuperó mediante una
delicada intervención quirúrgica, realizada en Bucaramanga.
Cuando ingresó a la Comunidad del Buen Pastor
realizó estudios en la Facultad de Trabajo Social, de la Universidad
Pontificia Bolivariana, donde fue altamente admirada por la
brillantez intelectual, excelente capacidad de relación y compromiso
con las personas en dificultad. Su Tesis de Grado: Promoción
integral de la mujer marginada y su organización laboral en empresas
de economía solidaria, fue el comienzo de su entrega a esta
bella causa.
Inició su ejercicio profesional en la Comunidad
de la Loma, Barrio San Javier, de Medellín en prevención a las
drogas, demostrando su entrega, tenacidad y capacidad de gestión,
logrando gran impacto en la comunidad, la integración de todas las
instituciones del sector en el trabajo comunitario, la creación de
grupos de crecimiento familiar, la prevención de factores de riesgo
en las familias y en el reintegro de los jóvenes a sus familias y a
la sociedad.
En la ciudad de Cartagena promovió la formación y
fortalecimiento de escuelas de padres y talleres de capacitación
técnica con mujeres marginadas, logrando el fortalecimiento de la
unidad familiar y la ubicación laboral de las mujeres capacitadas.
Llegar al municipio de La Ceja (Antioquia), en
1992 fue para ella poder consolidar su sueño de montar un programa
de rehabilitación integral de mujeres rechazadas por la sociedad,
tal como lo postuló en su Tesis de Grado.
Se encontró con una gran problemática social:
cantidad de mujeres cabeza de familia, solteras, viudas o
abandonadas, pos-penadas, que no sabían cómo afrontar los roles de
padre y madre, no poseían recursos ni oportunidades en la sociedad,
tampoco la preparación académica y laboral para encontrar soluciones
a su situación personal y familiar.
Consciente que no bastaba capacitarlas en un
oficio, sino que urgía su organización laboral pusio en marcha un
Proyecto de Promoción integral de la mujer marginada.
Como resultado de este programa hoy se tienen en
La Ceja 3 empresas asociativas de trabajo: dos de confecciones y una
de alimentos y en Medellín, en el Centro María Droste otras 3 en
proceso de organización empresarial.
El mérito del trabajo social impulsado por Hna.
Lucila es haber logrado conformar grupos asociativos sólidos, cada
uno de 20 mujeres, con visión empresarial competitiva, donde las
mujeres demuestran su superación personal, familiar y social que las
habilita para desempeñar autónomamente los diferentes cargos
administrativos y operativos de su empresa, sin depender de personas
ajenas a la misma.
Como Coordinadora de la Coalición Mundial Contra
el Tráfico de Mujeres, en Colombia, suscitó en las Hermanas de su
Provincia el interés por esa lucha en pro de la mujer, estableció
lazos con redes mundiales en defensa de la mujer.
Participó en la IV Conferencia Mundial de
Mujeres, en Beijin, visitó experiencias apostólicas en Filipinas y
China y trajo a nuestra patria el fuego ardiente de su corazón
encendiendo entre nosotras mayor celo e interés en defender los
derechos de la mujer explotada y marginada.
Estimuló los Proyectos apostólicos y en el Centro
de Proyectos que organizó en la Provincia ayudó a todas las Hermanas
y casas de la Provincia en la elaboración de sus respectivos Planes
Institucionales y de Proyectos destinados a obtener para las obras,
recursos del extranjero.
También presto en su Provincia los servicios como
Animadora Local, y Consejera Provincial en varios períodos
Siempre vibró por la justicia, la solidaridad,
por levantar, estimular, levantar la persona en dificultad.
Recibió en vida numerosos reconocimientos a su
labor destacándose: el 2º. Puesto como Mujer del Año Comfama, 1995,
el otorgado por la Cámara Junior, y otros. En forma póstuma, la
Universidad Pontificia Bolivariana te otorgó el día 7 de septiembre
del 2000, una mención de honor por haberse destacado en el ejercicio
profesional.
Las Hermanas de Comunidad, los familiares y las
numerosas mujeres a las que servió, así como numerosos amigos y
relacionados la acompañamos con dolor a su última morada, y
seguiremos guardando en nuestros corazones su testimonio, ejemplos,
enseñanzas.
Blanca Inés Velásquez Posada RBP
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