
Lourdes Gallardo - Redacción Aprendemas. Muchos estudiantes agudizan el ingenio con los más diversos artilugios tecnológicos que les abran las puertas del aprobado. Los hay también que incluso pagan para ahorrarse la elaboración de trabajos académicos. De todo este mundo de picaresca en las aulas habló ayer Francisco Canals, director del Observatorio de Internet.
Obsoletas han quedado las artimañas de los estudiantes que tallaban con el compás el temario en la cara de un bolígrafo, la de aquellos que hacían el famoso “cambiazo” y la de otros que optaban por elaborarse las clásicas chuletas.
Los expertos recuerdan las herramientas y soluciones al alcance de la mano para evitar el descontrol de los niños en la Red.
9.000 niños de 90 colegios de toda España reciben una clase magistral de cocina impartida por prestigiosos cocineros
