El
ganador:
Es parte de la solución.
El
perdedor:
Es parte del problema.
El
ganador: Siempre tiene un
programa.
El
perdedor: Siempre tiene una
excusa.
El
ganador: Dice: “Dejame ayudarte”.
El
perdedor:
Dice: “No es mi trabajo”.
El
ganador:
Tiene una solución para
cada problema.
El
perdedor: Tiene un problema para
cada solución.
El
ganador: Ve una meta para cada
etapa.
El
perdedor:
Ve dos o tres etapas para
cada meta.
El
ganador:
Dice: “Es difícil pero
posible”.
El
perdedor:
Dice: “Es posible pero muy
difícil”.