
Aquella tarde lluviosa del mes de abril, Teresa se
encontraba sentada en su sillón.
Como cada día a esta hora, debido a su enfermedad no
podía andar y observaba la lluvia caer a través de los amplios
ventanales de la salita, era una lluvia fina y suave que empapaba la
tierra seca necesitada de agua.
Entonces pensó : ¡¡¡ Ojalá yo fuera tierra y tuviera
suficiente para curar todos mis males con esta lluvia !!!
Empezaron a pasar por su mente recuerdos de su
infancia. Su ilusión por los Reyes Magos, el nacimiento de su hermano,
la bicicleta tan deseada... uno de sus primeros recuerdos era de
principios de los años cincuenta, tendría cuatro o cinco años y ya
estaba enferma... recordaba que iba sola cada tarde a ponerse una
inyección de penicilina.
El practicante vivía dos portales mas arriba, como no
lloraba ni se quejaba siempre la premiaba con un caramelo de naranja que
eran sus preferidos.
El siguiente recuerdo era de su padre que la adoraba.
Le compro aquel reloj que a ella tanto le gustaba, recordaba su cara de
felicidad al entregárselo el día de su cumpleaños por la mañana temprano
antes de salir de casa para ir a trabajar. Los ojos de su madre también
brillaban de emoción .
Su madre que tanto la quería, siempre le decía: Hija
mía, si yo pudiera quitarte tus males como si fuera un vestido y
ponérmelos yo, seria la madre mas feliz de esta tierra.
Estos recuerdos se mezclaban con el olor a cloroformo
de una operación, una de las tantas a las que habría de someterse a lo
largo de su vida.
¡Su vida !. Había pasado tan rápida como en un sueño
entre las batas blancas de médicos y verdes de cirujanos. Ahora solo
pensaba que debía entregar el cuerpo tan deteriorado con el que había
sido enviada a este mundo, en las mejores condiciones posibles,
procuraba ser feliz con lo que tenia .
A pesar de todo, Teresa había conseguido casi todos
sus objetivos a base de luchar desesperadamente contra las adversidades.
Se había casado muy enamorada y seguía igual. Se
había realizado como esposa y madre y también laboralmente.
Tenia dos hijos que le habían dado problemas y
satisfacciones.
Ahora pensaba en su familia y amigos que tanto la
querían. Siempre había estado rodeada de amor y daba gracias por ello.
Su pasión ¡VIAJAR! . También lo había conseguido.
Pensó en todos los viajes que había hecho : Casi toda Europa, muchos
países de Africa y parte de Asia.
Cada noche pensaba : ¡¡¡Adelante científicos!!!. Daos
prisa, investigad rápido que quiero realizar el sueño mas grande de mi
vida : ir al TIBET
Miró el reloj y se dijo: He de levantarme ya es de
noche y todavía no he preparado la cena. Le gustaba mucho cocinar, a
pesar de sus limitaciones solía preparar nuevos platos para sorprender a
su familia
Pasaron los días, las semanas y algunos meses, ella
seguía soñando y leyendo libros que hablaban del TIBET país al que tanto
le gustaría ir .
Un día, como siempre por la mañana al levantarse puso
la radio para oír las noticias. Dieron los titulares y se tuvo que
sentar para no caerse,
¡¡¡ Había salido al mercado un nuevo medicamento que
curaba el mal de Parkinson !!! . Seguidamente pensó : ¿llegaré a tiempo
de curarme ? . Estoy tan deteriorada…
Llamó al neurólogo que la atendía y enseguida le
recetó el nuevo fármaco
Al día siguiente después de tirar todos los
medicamentos que había tomado hasta ahora empezó con el nuevo.
Pasó un mes y su mejoría era tan notable que parecía
otra persona, su mente se desbordaba de alegría y su corazón latía con
mas fuerza, una fuerza desconocida que hacia vibrar todo su cuerpo. Era
la persona mas feliz de la Tierra, estaba totalmente curada y no
necesitaba los medicamentos para nada.
Esta noche - se dijo - empezaré a ver realizado mi
sueño y mañana aterrizaré en el Tibet.
Ya tenia los billetes en su mano, los miraba una y
otra vez, no se cansaba de mirarlos...
Mientras preparaba la maleta, le pareció oír una voz
que decía : Mamá, mamá ya estoy aquí. ¿Has podido preparar algo para
cenar ?.
Abrió sus negros ojos lentamente, casi con pereza,
miro a su alrededor. Seguía sentada en el confortable sillón de su
salita. Dirigió su vista hacia los amplios ventanales... ya no llovía…
noto aquel olor tan agradable de tierra mojada que tanto le gustaba…y
dijo con su característico hilo de voz ronca y su hablar monótono,
seguido, sin puntos ni comas que tanto le costaba que los demás
entendieran: No hija mía, me he quedado dormida.
¡¡¡ Que bonito seria que los sueños se hicieran
realidad !!!
Carme Ovejero...
Abril 1.999
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