
Había una vez un acuario. Un
hermoso acuario en el que cientos de peces vivían en paz. Todos ellos
eran de colores muy distintos, de especies muy distintas, pero sabían
vivir respetándose, dándose cariño unos a los otros, conviviendo.
Por el acuario pasaban muchos peces, algunos vivían años, otros menos,
otros apenas horas, y cada día había algún pez nuevo en sustitución de
otro que por alguna razón hubiera muerto la noche anterior.
Un día al acuario llegó un pez verde, un pez grande, gordo, cuya mirada
y forma de moverse en el agua denotaban que no era como los demás. En
cuanto pasaron los días todos los peces del acuario fueron viendo como
trataba a los demás peces,
como poco a poco fue haciendo que algunos otros que antes eran de vivos
colores fueran cambiando al mismo color del pez grande de la mirada
tenebrosa. Un color verde...verde oscuro.
Y de ahí que algunos peces de colores protestaran al pez grande por su
trato y por lo que les estaba haciendo a sus semejantes. Un buen día
alguien se dio cuenta de que todas las noches uno de estos peces de
colores desaparecía del acuario, desaparecía para siempre.
Nadie sabe donde estarán esos peces ahora, posiblemente en el lodo,
enterrados, allí donde solo hay la nada, y cada día en el acuario un pez
de color desaparecía para dar paso a otros verdes y gordos, los que
ahora eran los amos del acuario, los que estaban gordos de tanto comer y
no dejarles nada a los
multicolores, los que tenían el mejor sitio del acuario, los que más
tiempo vivían.. y cada vez que un pez rojo desaparecía cientos de
lágrimas caían de los ojos de sus semejantes, mezclándose con el
acuario, haciéndose coral.
Y he ahí que un día el coral consiguió enredar a uno de los peces
verdes, ya que al estar tan gordos no podían salir de los enredos del
coral, y cada día las lágrimas hacían más coral y más peces verdes
morían enredados, hasta que ningún pez verde pudo sobrevivir al coral de
las lágrimas de los que vivían en el
lodo...
Y en el acuario sigue vivo el recuerdo del coral para nunca olvidar el
éter, el lodo, la nada donde los que lucharon ahora están.
Un buen día todo empezó a ser como antes