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Las dos Ancianas: Pena y Miseria

 

Narra la historia, hace mucho tiempo, en un sitio donde la pobreza reinaba; vivían dos ancianas: la señora Pena y la señora Miseria.

Eran tiempos difíciles donde el dolor y las lagrimas abundaban, donde la esperanza era una pequeña llama
que se consumía rápidamente y donde la tristeza yacía en todos los corazones.

Un buen día un noble señor vestido con una gran túnica blanca acompañado de un largo bastón, en su incesante peregrinación, tropezó en aquel lugar, hambriento y muy
sediento, fue por todo el pueblo en busca de saciar su sed y hambre, lo único que encontró fue dolor, negativas de una humilde gente que no les podía ofrecer nada, y así, sin ceder
en su búsqueda fue a parar a casa de la Señora Pena y la Señora Miseria, las cuales costosamente no tuvieron ningún
reparo en saciar a aquel peregrino su hambre y sed.

El noble hombre agradecido les explicó el motivo de su peregrinación y se presentó, dijo ser San Pedro. En deuda
con aquellas dos ancianas les concedió a las dos un deseo. Las dos ancianas le explicaron que hubo un tiempo, en que, el manzano que había en la entrada de la casa, daba unas manzanas excelentes, las cuales consolaba el hambre de aquella gente, pero estaban cansadas de que éstas les fueran robadas  para empacho de unos pocos. El deseo que le pidieron a San Pedro, fue: que aquella persona que subiera al árbol para coger manzanas quedara ahí hasta la eternidad; ese fue el deseo que las Señoras Pena y Miseria le pidieron a San
Pedro. Él, endeudado con aquellas dos ancianas, así hizo conceder el deseo, sin más. San Pedro agradecido por
su humilde hospitalidad prosiguió su peregrinación.

Pasado el tiempo paso otro peregrino por aquel lugar, pero
éste sin rumbo perdido fue directo a la morada de las Señoras Pena y Miseria. Éste llamo a la puerta y las dos ancianas le
acogieron en su casa. El aspecto de este otro peregrino era todo lo contrario al de San Pedro, iba vestido con una
gran túnica negra y una hoz reposada en su hombro. Les explicó a las dos ancianas el motivo de su visita y se
presentó, dijo ser la Muerte y el motivo de su presencia era el de buscar y llevarse consigo a dos ancianas llamadas
Pena y Miseria, ya que sus días en vida se habían agotado.

Las dos ancianas, asumieron con resignación aquellas
palabras. El único favor que le pidieron a la Muerte fue el de ir hasta el manzano a coger algunas manzanas para el camino. Y así  fue como la Muerte se dirigió al manzano, para
conceder el favor de aquellas dos ancianas, y confiando en las ancianas, al subir al árbol y querer coger un par de manzanas,  ésta se quedo ahí condenada hasta la eternidad.

El tiempo pasaba y la peste, la guerra, la hambruna, una plaga de dolor asolaba aquel lugar.  Las ancianas al ver tanto dolor e inundadas de  impotencia se acercaron al manzano a hablar con la Muerte. Acordaron con dicha Muerte que le dejarían bajar del árbol con una condición, y era que siguiera su camino, pero ni el paso del tiempo, ni la guerra, ni el hambre podrían llevarse a las dos ancianas. Y así fue como la señora muerte, bajo del árbol y prosiguió su camino.

MORALEJA:

Vivimos en un mundo rodeados de pena y miseria , donde perdemos, un bien muy valioso, en la vida, "el tiempo", queriendo buscar el amor en los demás, cuando no nos damos cuenta en que el  verdadero amor lo llevamos dentro de nosotros mismos.



OdiuS - MoreLLo
popsy1982@hotmail.com

 

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