El resplandor interno

Demasiadas
mujeres se niegan a reconocer su propia belleza, porque creen que la
belleza externa es el único verdadero atractivo. Sin embargo, el
diccionario nos dice que la belleza halaga a los otros sentidos tanto como
a la vista. La belleza nos impresiona a través de un apretón de manos, por
el timbre de una voz o al percibir una fragancia. Una bella mujer nos hace
sentir felices simplemente por el brillo de su presencia.
En mi concepto, la diferencia entre una mujer de formas y facciones bellas
y una mujer de verdad bella es el resplandor interno.
Resplandor
interno: la incandescencia, el espíritu o la vitalidad que viene de
dentro, es, en mi concepto, la más importante característica de la belleza
natural. La perfección externa puede llevar muy lejos a una mujer, pero el
"resplandor interno" puede poner el mundo a sus pies.
En estos días
en los que la industria puede producir toda clase de artículos de belleza
en grandes cantidades y los milagros de la civilización hacen que la
belleza externa sea fácilmente adquirida, debemos detenernos un instante a
considerar que esas maravillas sintéticas sólo pueden hacer parte de la
obra.
Si queremos mejorar la apariencia de una mujer, tenemos que empezar por la
mujer misma, en vez de por su rostro o su cuerpo.
Un rostro adorable y una figura esbelta son sin duda grandes encantos y
toda mujer debe esforzarse por llegar lo más cerca posible de la
perfección; pero esto no es suficiente si quiere ser verdaderamente bella.
La verdadera belleza no se alcanza solamente con los ejercicios, la
verdadera belleza comienza con el desarrollo interno de los pensamientos
femeninos. Comienza por el interés que ella adquiera por las gentes y el
mundo que la rodea. Se mide por la amabilidad y la comprensión que ella
proyecte hacia su familia, sus amigos y el círculo que la rodea.
Está vinculada al grado de tolerancia que ella adquiera, la clase de
ciudadana que sea y la cantidad de alegría y belleza que vea en la vida.
Una mujer no
puede ser realmente bella si no logra desarrollar íntegra y armoniosamente
todas sus posibilidades. Debe ser mental, física y emocionalmente ágil. De
este modo tendrá absoluta confianza en sí misma. Será naturalmente
encantadora. Será una persona cuya personalidad irradiará interés por la
vida.
Esta cualidad que yo llamo "resplandor interno", es generalmente descrita
como "encanto". Sir James Barrie la describe así:
"El
encanto es una especie de florescencia de la mujer. Cuando ella lo
adquiere, no necesita nada más. Si no lo tiene, ninguna otra cualidad suya
vale la pena"
La mujer más
bella es la mujer encantadora. El encanto es la belleza; la belleza más
perdurable y accesible a todas la mujeres que quieran obtenerlo. Una
apariencia exterior descuidada puede destruir la impresión de sus encantos
interiores, pero el exterior más perfecto le servirá de poco si descuida
su "resplandor interno".
John Robert
Powers