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    Tres Escalones 

Hola me presento soy un chico de algún lugar, el cual un día le pasó algo de lo que no puedo conseguir olvidarme: es una historia basada en hechos reales, en un día frío de diciembre
en el lugar en el cual trabajo.

Trabajo de Vigilante de seguridad en un centro de ocio en el
cual hay una bolera, una sala de videojuegos, un parque infantil, una cafetería, un restaurante,  en resumen el sitio ideal para matar un día de aburrimiento. Mi trabajo se basa en estar en
el acceso controlando que no haya ningún jaleo y todo eso... bueno os cuento:

En dicho centro de ocio yo estoy siempre situado en la puerta de acceso a la cual según se entra, hay tres escalones y una vez pasados estos tres escalones le sigue un largo pasillo el cual va a
dar a todas las actividades mencionadas antes (sala de juegos, bolera, cafetería ....).Un buen día trabajando allí con
la cabeza perdida y muy aburrido llego un chico no mucho más mayor que yo (le echaría unos 22 añetes  más o menos) con un andar muy brusco y torpe. Él llevaba muletas y se acercó al
acceso para entrar como cualquier persona a pasar un buen día de diversión, así fue como hizo, entró y yo cortésmente le ofrecí mi ayuda para subir las escaleras, claro estaba que el solo le iba a costar mucho, pero el muy descortésmente no quiso mi ayuda e intentó subir los tres escalones el solo !! Así empezó a subir, pero llegado al primer escalón !PAM¡ como si dejarás caer una canica al suelo cayo al suelo a plomo y yo muy
preocupado le ayudé a levantarse, lo agarré por la espalda y me dí cuenta de su dificultad, la cual era que
llevaba una pierna ortopédica. Lo levanté pero él otra vez no quiso de mi ayuda y me miró con cara de rabia y dolor, se colocó la pierna se levantó como pudo, cogió la puerta y con un fracaso
total, con cara de dolor se marchó.

Ese mismo día me llevé una sorpresa, porque el mismo individuo volvió como si aquel día hubiera empezado algo que tendría que acabar o, no sé, igual  anhelaba mucho poder entrar al lugar  y pasar un buen día de diversión (eso yo no lo sabia). Entonces él se acerco otra vez a los tres escalones y empezó a subir, y otra vez yo cortésmente le volví a ofrecer mi ayuda pero con una mirada fría me dio a entender que no la quería y así
fue como el volvió a intentar subir otra vez los escalones. Esta vez consiguió algo más que en la anterior ocasión y subió un
escalón más. Ya iba por el segundo pero muy torpemente una muleta le jugó una mala pasada y otra vez volvió a caer.
Esta vez pude ver reflejado en su cara que le había dolido de verdad pero no el daño físico, sino el de no poder haber sido capaz de subir los tres escalones. Se repuso como pudo, se colocó la pierna de nuevo y se marchó, así, sin más, marchó entristecido.

!Increíble¡ Al día siguiente, él volvía a estar ahí y volvió a intentarlo. Empezó a subir escalón tras escalón
y esta vez estuvo muy cerca de conseguirlo. Llegó a poner una pierna encima del tercer escalón mientras la otra seguía en el
segundo, una vez que se dispuso a acabar aquel martirio !PUM¡ otra vez al suelo, y otra vez el mismo pesar de nuevo.
Triste una vez más se marchó, pero esta vez  sentí que era tal su tristeza que de sus ojos una lagrima cayó intencionadamente.


En una larga temporada no lo volví a ver, hasta un buen día, que volvió, esta vez no se lo veía más extraño, lo veía alegre
con ilusión, cosa que no parecía algo muy común en él. Pero allí estaba volviéndolo a intentar, pero esta vez con mas ilusión y ganas de acabar el maldito calvario. Yo, ya vista su reacción en los días anteriores, no le ofrecí mi ayuda, es más, lo que yo quería es que subiera por sus propios meritos y así fue como lo hizo después de un buen rato intentándolo, escalón tras escalón, lo consiguió. La imagen de verlo arriba encima de aquellos tres escalones no sé por qué, pero me alegró muchísimo, tanto que me miró, yo lo miré y los dos nos echamos a reír contentos de que aquel calvario había terminado. Pensando, me dije a mi mismo:    - por fin !! lo consiguió ahora  podrá divertirse, podrá ir a almorzar al restaurante, podrá ir a la cafetería, a la sala de videojuegos, en resumen podrá hacer lo que mas le venga en gana. Pero de repente pasó algo de lo que quede asombradísimo, después de tal esfuerzo y agonía por subir aquellos tres escalones, después de tantos días tanto dolor físico y tanta desesperación, él volvió la mirada a aquellos tres escalones
y tan torpemente como los había subido, los bajó. Se me quedó mirando con cara de ilusión y así sin mas, marchó !!!

Me tendríais que haber
visto la cara de asombro que se me quedo, estaba tan asombrado que entonces entendí algo que hasta ese momento no me había parado a pensar. ¿Para mi? ¿Que son para mi tres escalones? Quizás tres rectángulos de hormigón que día a día es lo más común encontrarme, ya sea para ir al mercado, subir a casa, en resumen es algo que esta ahí y no le doy nada de importancia
¿PERO PARA EL? ¿QUE PUEDEN SER TRES ESCALONES PARA EL?

FIN !!!

Siempre juzgamos las situaciones con de nuestros ojos y a nuestro parecer, pero deberíamos hacerlo poniéndonos  en el lugar de los demás y juzgar a través de ellos.


Odius González Fernández
odius666@hotmail.com
 

 

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