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Amigos, los
que estamos en contacto con la dura realidad de lugares en los que
la marginalidad hace verdaderos estragos, todavía
y a pesar de los alentadores índices de la baja en la
pobreza, muchas veces somos testigos de "historias" que
realmente ponen la piel de gallina.
Lamentablemente parece ser
que estos "índices" tardan en bajar a la realidad
cotidiana de ciertos barrios. El cóctel de marginalidad,
años de "descultura", pobreza, clientelismo político, falta de
oportunidades y una educación muchas veces muy por debajo de lo
mínimo indispensable, hacen que aún sigan ocurriendo, en forma
cotidiana, hechos verdaderamente trágicos que en la
mayoría de las veces podrían evitarse.
El hecho justamente de ver y ser testigos concientes de lo
"evitable" de muchas de estas cosas, hace que cualquier ser
humano, por alejado de ser humano que esté, no pueda dejar de
conmoverse (o al menos eso es lo que uno quiere creer).
En el tema salud, por ejemplo, son tantas las
cosas que uno ve, tantos los "casos" vividos por familias vecinas
a los Comedores que padecen de algún tipo de accidente, urgencia
mal atendida, enfermedades crónicas o agravamiento de problemas de
salud, sin que nadie haga nada para evitarlo, que
realmente uno se pregunta: "¿cómo es posible que todo esto pase?",
"¿qué le pasa a este mundo que gasta fortunas en ojivas
nucleares, pero deja que una persona se muera por afecciones que
tienen cura desde hace cientos de años?"
A veces, y por dar un ejemplo más que concreto,
el caminar de los chicos con zapatillas rotas por la humedad de
las calles de tierra tan húmedas y rotas como sus zapatillas,
transforman una simple infección en algún dedo del pie en
la amputación de un miembro. Así de grave y contundente
es la realidad de cientos de miles de pibes y de sus familias.
¿Cuántos seres humanos yacen postrados en alguna
desvencijada cama, mientras yo escribo estas líneas?...
¡simplemente porque nadie llaga hasta ellos!
Desde Manos por Hermanos venimos sintiendo esta problemática como
algo impostergable de ser tratado aunque, cayendo en las generales
de la ley, tengamos que seguir corriendo para poder dar comida y
dejar estos temas para supuestas mejores oportunidades.
Este mes, haciéndonos impostergables huecos en las corridas, fue,
por fin, una de esas "mejores oportunidades".

El sábado 4 de marzo, las
madres y adolescentes que asisten al Comedor "Manos
Unidas" de San Antonio de Padua, participaron del
1er. taller de “Primeros Auxilios” que brindó
Sebastián Vilas. Sebastián es estudiante de
medicina de la UBA y un incansable voluntario de la
Fundación Ecomed, que tiene como misión proveer la educación e
información referente al reconocimiento, tratamiento y prevención
de emergencias.
No es la primera vez que Sebastián o algunos de los amigos de la
Fundación, nos prestan su ayuda y colaboración para poder llegar a
nuestras mamás y sus chicos, con estas importantes nociones
básicas sobre qué hacer frente a las emergencias. Pero sí es la
primera vez que juntos logramos traducir esto en un verdadero
taller colectivo de prevención familiar, y no en
asistencias aisladas.
Durante las varias horas que duró el taller, unas
veinticinco mamás se informaron sobre la problemática de
los accidentes, las lesiones y muertes causadas por éstos, y
aprendieron técnicas para actuar durante los minutos previos a la
llegada de la asistencia médica (que muchas veces en estos barrios
son eternas), en situaciones, por ejemplo, de paro-respiratorio,
paro-cardiorrespiratorio, desmayo, quemadura, obstrucción de las
vías respiratorias y convulsiones en niños y adultos.
La metodología utilizada
durante el taller permitió la participación activa de
todas las mamás asistentes, quienes practicaron con
muñecos (traídos por Sebastián) los distintos pasos a seguir
frente a cada circunstancia. Así, a través de los reiterados
simulacros se fueron fijando los distintos contenidos. Además, la
progresión en cuanto a la dificultad de las instrucciones,
facilitó la comprensión de todos los que estuvimos.
Para que nos demos una idea, amigos, de lo importante que pueden
ser este tipo de actividades, por ejemplo en el Barrio Las Tunas
(donde está el Comedor de Pacheco), las ambulancias no
entran después de los 19 hs., y la única salita de salud está
cerrada, dejando desprotegidas y sin ningún socorro a miles de
personas.
Por el interés que despertó el taller, a veces
entre risas, mates y miradas cómplices, ya estamos planificando
repetir el encuentro en unos meses y quizás logremos
hacerlo itinerante entre los distintos Comedores. De esta
manera las madres (y nosotros mismos) “refrescamos” los conceptos,
profundizamos los conocimientos y ampliamos la convocatoria entre
los vecinos.
En alguna parte de nuestra pagina Web dice: "te invitamos
a ayudarnos a salvar vidas". Sentimos que esto es parte de cumplir
esa consigna, otro frente de batalla en el que trabajar porque, a
veces, salvar una vida es cuestión de saber cómo hacerlo, y de
hacerlo rápido.
Sandro Tesar
Presidente
de Manos por Hermanos
"Manos por
Hermanos"
Perú 1493 Florida - Buenos Aires, Argentina - Tel: 4730-3949 -
Personería Jurídica I.G.J. 000944 /
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