Me parece muy bien la idea del Sr. Junus de los créditos sin aval y
también la de dar créditos en lugar de limosnas, porque su aval es el
compromiso de las mujeres con su familia y su honestidad-sinceridad. Pero
supongo que no los darán siempre para comprar 3 gallinas y luego 1 cabra.
Porque en un país llano (delta del Ganges y del Bramaputra) del tamaño de
Andalucía, donde viven 147 millones de habitantes, no debe de haber sitio
para sacar de la tierra algo que no sea el arroz básico, que pueden comer
las gallinas pero las cabras no. Pero ya que va en contra de las dos
religiones más favorables a la caridad, que son la musulmana -común en
Bangladesh - y la católica, y en contra de la musulmana en lo de los
créditos (no sé bien pero creo que los musulmanes rígidos hacen no sé qué
galimatías para parecer que no dan y reciben préstamos con interés porque
se lo prohibe su religión) debería atacar el problema de la pobreza por su
base.
Porque la pobreza no es el ente enemigo sino la consecuencia de la
sobrepoblación, la ignorancia de las mujeres y el reparto injusto de los
recursos, y estos 3 males son consecuencia del patriarcado, cuya
manifestación más vigorosa son las religiones o el culto a los antepasados
-hombres- en el caso de China. Digo esto porque el Sr. Junus ha dicho que
empleará el dinero del premio Nóbel en fundar un hospital y una empresa de
buenos y baratos alimentos. Eso lo puede hacer pidiéndoles dinero a los
saudíes, obscénamente ricos en un país sin agua, lo único que le sobra a
Bangladesh, cuya tierra además desaparecerá con la subida del nivel del
mar por el cambio climático.
En cambio, lo que debería hacer con ese dinero es fundar escuelas
elementales para mujeres y niñas, para que aprendieran a controlar su
fecundidad, les pese o no a los hombres que cifran su hombría en hacerles
cuantos más hijos puedan a las mujeres, y luego escuelas superiores para
mujeres y hombres, para que sepan que pueden luchar por su derecho a no
casarse o casarse tarde y ellas a no llevar entre las piernas el cofre del
honor de los hombres, y después a disfrutar de la belleza del único mundo,
de la vitamina solar y de lo que hace la existencia individual tan
deseable para las mujeres y los hombres. Y en eso debería ayudarle la ONU
a través de una de sus organizaciones que es desconocida pero que una
Secretaria de la ONU y no ese aséptico coreano habría hecho funcionar.
Esa es la UNIFEM (algo como UNICEF pero para las mujeres y que no
funciona) que debería servir para atacar la base del problema, la
diferencia de derechos entre los 2 grandes grupos de la población humana
que es lo que ha producido durante milenios el patriarcado.
La otra ayuda que podrían darle los países desarrollados, y gordos en
el 30% de su población y que se gastan ingentes sumas en criar a perros de
compañía, (algo que humilla a los pueblos que aprecian los caballos pero
no los perros) a veces gordos también, podría ser invertir ese dinero que
quedaría, después de comer menos y criar solo lo perros necesarios, en
enseñanza laica y científica para todos en los países que no la tienen.
Pues eso es lo único que puede ayudar a este pobre planeta y su población,
que destruye sus recursos y cambia su clima por exceso de población humana
a costa de los demás animales. Un ejemplo: cuando el tsunami de diciembre
de 2004 leí y vi las dos actitudes de los pueblos cultos y de los
ignorantes; leí que en una playa turística de Thailandia se había salvado
180 personas porque una niña inglesa de 8 o 9 años, que estaba de
vacaciones, dijo a todos que había estudiado días antes en su clase de
Geografía el comportamiento del mar retirándose antes de volver en forma
de Tsunami y todos la creyeron y huyeron al interior. Y la actitud de los
ignorantes, más numerosos, la vi en las mujeres indias e indonesias que
decían, llorando fatalistas, Dios lo ha querido, y corrieron a procrear
más hijos al año siguiente.
Atentamente ,
María Siguero Rahona