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| En tu nuca
Mis manos necesitan
Urgentemente anhelan soñar
Y mis dedos quieren perderse
Entre tus cabellos
Tu rostro duerme cerca de mi pecho
Adornado con las ardientes lluvias
Con las tormentas salvajes del otoño
Cerca de tu vientre
Mis palabras pueden verte
Aunque alguna vez
Me llene de sombras
Y las ventanas se cansen de saludarme
No hay laberinto ni tormenta invencible
Para los que se visten de pasiones día a día
Mientras sus lenguas buscan desesperados el tesoro
Que hay cuando volvemos a ser niños
Tan redondos como un sol
Tan desnudos como una ventana en pleno verano
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| Antonio Marín Segovia |
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poesias
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