Bella
mujer de alma diamantina
que
en tus ojos la pureza asoma
como
aguas de fuente cristalina
donde
ninfas se miran en la aurora.
En tu
rostro de fina porcelana,
donde
el sol derrama hermosura,
se
conserva la luz de la mañana
para
mostrarle al mundo su frescura.
Es tu
mente un cofre de esperanza
donde
guardo por siempre la ilusión
de
sembrar en campos de bonanza
para
que broten las flores de la unión.
¡Oh
gran mujer y de familia diosa!
que
apoyas con tu luz mi fantasía
tú
eres en mi jardín la mariposa
que
lo colma de amor y de alegría.