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Desde mi palco especial. A orillas del mar, acariciada por la brisa marina, sintiendo la arena bajo mis pies, no puede uno más que admirar y sentirse atraida por una la fuerza de la naturaleza, esa naturaleza, que el hombre se empeña por destruir, ante la absurda idea de "Guerra". El vuelo de las aves, buscando alimento la sonrisa de los jovenes al trotar por la húmeda arena, la sobra de una nube, que a su paso, torna el color verdoso de las aguas en plata escarchada por la espuma del oleaje, tenúe. A lo lejos, la luz de los faros, que se comunican con un guiño, como un mensaje de amor, como diciendose, estoy aquí, aún, estoy aqui, esperandote, viviendote, amandote, bajo las sobras del anocher, su luz se hace cada vez más intensa, anunciando a los viajeros que, pronto, muy pronto, encontrar un lugar firme para descansar, luz brillante como la esperanza, de encontrar la paz, mundial. H.M.T.V.
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