
Olas reventando en mi acantilado,
Despertando mis sentidos,
En un lenguaje de naturaleza,
Que observa y me mira la vida.
Olas esperando que me arranque la inercia,
De esperar esperando una cruel nada…
Olas que me clama en una terapia de dulzura,
Susurrándome como una alcahueta tu nombre…
Llevándome a tu cuerpo desnudo en la playa,
Envuelto en una soledad que huyo cobarde
Con el callado eco de mis pisadas…
Olas que me llevaron a tu oasis,
Donde tu sangre corría en silencio,
Esperando una esperanza callada..
Nuestros nombres desterraron las soledades,
Que se llenaron de recuerdos para los futuros.
Y las manos lloraron en caricias,
Viviendo la explosión mágica de la vida,
Humedeciendo la arena en una excitada ilusión.
Olas que verborrea su triunfo,
Antes un cielo que se derrama en amor.
Los días antes carceleros se liberan,
En interminables horas de pasión.
Donde la sonrisa de tu mirada me ata a tu cuerpo
Y yo te ato a mi alma devorándote a besos.
Olas de furor rompiéndose en nuestros destinos.
Haciendo cumplir una hermosa voluntad,
De unir dos almas que necesitaba desear,
Que el deseo no fuese una sombra más…
Y se clavaran en la carne con furia,
Como un alimento insaciable,
Despertando un placer que nos enciende las mañanas.
Olas que nos acarician los desnudos abrazos,
En un amor que nació en verano.
Un amor que nos bebemos a grandes tragos,
Sabiendo que siempre quedaran sedientos nuestros labios.
MIGUEL ÁNGEL
24 de julio de 2009

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