
La noche se mecía en un silencio cálido, haciendo más suave la oscuridad. ella caminaba despacio midiendo las pisadas, envuelta en una sensación nueva y a la vez conocida, muy conocida. aunque era la primera vez que entraba en aquel piso, sabia donde estaba todo, sabía lo que tenía que hacer, y lo deseaba… Llego a la puerta del dormitorio y la acaricio, su alma fue para atrás mucho años atrás… cuando comenzó todo… Abrió la puerta y entro sigilosamente, se acerco a la cama y miro su cuerpo joven, relajado, inocente…. acaricio su pelo negro que terminaba en una corta melena, era un joven hermoso sumergido en un dulce sueño, ella cerró los ojos… toda una vida se le fue acumulando en su mente, imágenes hermosas, sensaciones sentidas, toda una vida plena desde que fuera poseída, entregada a la esencia misma de la creación, la sensualidad… ahora le tocaba a ella, Jezabel, poseer y regalar la fuente de la vida, entregar y fundir su alma en aquel cuerpo ignorante… retiro lentamente la sabana deslizándola por su piel y acercándose al oído en un soplo casi imperceptible le susurro “Despierta…”
Y de este modo la sensualidad, una vez más se encadeno a un cuerpo mortal, un mortal que tendría el privilegio de sentir en su sangre la más hermosa expresión de la creación.
Miguel Ángel
14 de Mayo del 2009
Capitulo I: “Un camino al deseo”
Capitulo II: “Un camino al deseo”
Capítulo III: “Un camino al deseo”
Capítulo IV: “Un camino al deseo”
Capítulo V: “Un camino al deseo”
Capítulo VI: “Un camino al deseo”
Capítulo VII: “Un camino al deseo”



