Podríamos tener una
discusión sobre el amor.
Yo te diria que amo la
curiosa manera
en que tu cuerpo y mi
cuerpo se conocen,
exploradores que
renuevan
el más antiguo acto
del conocimiento.
Diría que amo tu piel
y que mi piel te ama,
que amo la escondida
torre
que de repente se
alza desafiante
y tiembla dentro de
mí
buscando la mujer que
anida
en lo más profundo de
mi interior de hembra.
Diría también que amo
tus ojos
que son limpios y
también me penetran
con un vaho de
ternura o de preguntas.
Diría que amo tu voz
sobre todo cuando
decís poemas,
pero también cuando
sonás serio,
tan preocupado por
entender
este mundo tan ancho
y tan ajeno.
Diría que amo
encontrarte
y sentir dentro de mí
una mariposa presa
aleteándome en el
estómago
y muchas ganas de
reírme
de la pura alegría de
que exista y estés,
de saber que te
gustan las nubes
y el aire frío de los
bosques de Matagalpa.
Podríamos discutir si
es serio todo esto que te digo.
Si es una quemadura
leve, de segundo, tercer o primer grado.
Si hay o no que
ponerle Nombre a las cosas.
Yo sólo una simple
frase afirmo.
Te amo.
Gioconda Belli
De la
costilla de Eva (1986)