Miro mi
alma para desnudarla, despojarla de harapos
Y
vestirla de ilusiones, de sonrisas luminosas
Que se
reflejan en mi mirada.
Bendita
alborada que me trajo las alegrías
En
centelleos de colores
Que me
acariciaron el alma.
Ahora me
siento una nueva mujer.
Como una
serpiente deje atrás mis escamas.
Mis
angustias sin sentidos.
Y hoy
miro la vida con ojos de enamorada.
Queriendo
sentir en mis venas
El rumor
de la aurora el dulce aroma de la vida.
Hoy
siento que mi alma lleva alas de mariposa,
Que mi
cuerpo esta liviano
Y mi
mente reposa en un mundo de sueños encantados.
Hoy
siento que Dios puso su mano en mi corazón.
El canto
de un pájaro,
La
sonrisa pura de los ojos de un niño,
El
silencio melodioso roto un por grillo.
Me hacen
derramar lagrimas
Que
refleja mi feliz alma.
Mis
benditos amaneceres.
Adiós
tristeza,
Adiós
angustia traicionera.
Monstruos
devoradores de sangre de almas.
Ya no me
devorareis más ilusiones.
Hoy la
paz entró en mis entrañas.
Adiós
monstruos, adiós.
Hoy me
siento viva enredada en los latidos del mundo.
Miguel Ángel