
Se
rompieron los sueños en frías metrallas.
Reventaron
las ilusiones de miles de almas.
Pagando el
precio de las ambiciones.
Banderas
izadas esconden vergüenzas
De crueles
asesinos profesionales.
Honores de
batalla por derramar sangre
En nombre
de Dios que dio la suya por amor.
Cementerios
sembrados de cadáveres
Que no
verán las alboradas de sus canas.
Por las
ordenes de tres locos.
No hay
honor en la guerra.
No hay
honor en matar.
Dios perdona al hombre
Porque
sigue sin comprenderte
Manchando
de sangre tus palabras.
MIGUEL ANGEL