
Dentro de una angustiante espera
se haya un mar en calma;
la angustia es porque no llamas;
el remanso…¡porque me amas!
Mientras que, en el campo del olvido,
se va extinguiendo la llama del desengaño,
sabes bien mio que, ¡te amo tanto, tanto!
que… a tu cuerpo lo extraño,
a tus manos… las anhelo,
a tus labios… los recuerdo,
y a tu voz… la percibo
como suaves murmullos,
que hacen quebrantar mi alma,
y en suspiros y en sueños
mi vida va pasando;
más no acaba,
y no acabrá, hasta comprobar
que el fruto de mis entrañas
a llegado a madurar,
y que en el momento de partir
no me extrañará,
pues sabrá
que a su lado estaré
y jamás, volveremos a sentir
esta soledad que angustia,
y este vicio de amor
que ahoga..
(Enero 1986)

La armonía de la vida se concentro en tu vientre,
Formando mi ser con tu inagotable amor de madre.
Nací bajo el manto de la tierna protección de tus manos,
Ayudándome a levantarme de mis caídas con tus sonrisas.
Me acunas con tu musical voz secando con ella mis lágrimas
Y cuando sonrío soy yo quien seca tus lágrimas de amor.
Para ti siempre seré tu niño, aquel que creció en tu interior,
La criatura que alimentante con tu sangre y tus sueños.
El hijo por quien te sacrificaste vendiendo tus ilusiones
A la vida a cambio de mi felicidad.
El tiempo sembró tus hermosas canas y las arrugas
Que va marcando bellos senderos en tu divina cara.
Madre, que Dios bendiga la inmortalidad de tu alma,
Porque yo como tu mortal hijo solo puedo amarte
Entregándote mi corazón forjado por tu sangre.
Miguel Ángel

Para mirarte y verte entera necesito
Olvidar todas las palabras
Olvidar todos los silencios necesito
Para sentirte entera
Y para poder ser hombre necesito
Llorar
Llorar como los árboles en otoño
Hoy
Para poder ser el despertar que te nombra
Necesito verte
Necesito verte con todos los fuegos que te visten
Con todos los mares que te envuelven
Soy hombre y campo
Después de ser la desnudez que acompaña
Y dibuja tus amaneceres
Soy hombre e invisible sombra
Cuando mis brazos se pierden en tu voz
Cuando mi llanto olvida lenguajes y misterios
Ahora puedo resucitar todos los días
En tus brazos silenciosos y frutales
Pues soy un niño que duerme
En el corazón de las estrellas
Antonio Marín Segovia
De sueños y faenas
vivió tu fantasía,
y tus juegos de niño
bebieron su toreo.
Alimentaste tus tardes
con su muñeca
divina
y en tus cuentos infantiles
su capote escribía.
Y, luego, más adulto,
creíste en tus poderes,
cambiaste noche y risa
por campo y disciplina.
Hoy triunfas en los ruedos,
cintura quebradiza,
quietud y torería,
y estampa muy taurina.
De oro tu muleta,
de plata tus silencios,
tú regalas promesas,
le puedes al futuro,
tú sabes cómo jugar,
jugar a jugarte la vida.
Tú bordas tus misterios,
las plazas siempre llenas,
tú eres,
Talavante,
aroma y sentimiento,
torero de esperanzas,torero de valía.
Cristina Padín
Yo soy una calle sin dioses
Si no me reflejo en tu mirada limpia
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