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De sueños y faenas
vivió tu fantasÃa,
y tus juegos de niño
bebieron su toreo.
Alimentaste tus tardes
con su muñeca
divina
y en tus cuentos infantiles
su capote escribÃa.
Y, luego, más adulto,
creÃste en tus poderes,
cambiaste noche y risa
por campo y disciplina.
Hoy triunfas en los ruedos,
cintura quebradiza,
quietud y torerÃa,
y estampa muy taurina.
De oro tu muleta,
de plata tus silencios,
tú regalas promesas,
le puedes al futuro,
tú sabes cómo jugar,
jugar a jugarte la vida.
Tú bordas tus misterios,
las plazas siempre llenas,
tú eres,
Talavante,
aroma y sentimiento,
torero de esperanzas,torero de valÃa.
Cristina PadÃn