El Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (ICTA) de la Universitat Autònoma de Barcelona ha analizado la situación en Cataluña y Aragón, donde hay cultivo comercial de transgénicos desde 1998 y concluye que su coexistencia es prácticamente imposible. Analizamos la situación del Estado español y, en concreto, de Aragón.
UNA PLAGA TRANSGÉNICA. El polen del maíz transgénico llevado por el viento contamina las plantaciones de maíz ecológico / Melissa La agricultura, de la mano de los agricultores ha ido modelando nuestros paisajes, muchos de los cuales incrementaron su biodiversidad gracias a los diversos cultivos. Hoy en día la agricultura intensiva ha reducido esa biodiversidad, pasando de pequeñas superficies con una elevada variabilidad de especies vegetales a latifundios de monocultivos. Debido a la intensificación del medio rural y a la fiebre de la productividad, se ha entrado en una espiral basada en el uso de herbicidas, pesticidas y biocidas que ponen en peligro muchos hábitat, y a los hospedadores de los mismos, incluido el ser humano.
En 1998, España aprobó el cultivo comercial del primer maíz transgénico, y actualmente ya son más de 50 las variedades autorizadas. Pese a que cuatro de ellas se han prohibido, España es el único Estado miembro de la Unión Europea que permite el cultivo de Organismos Modificados Genéticamente (OMG) a gran escala. Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la superficie de maíz transgénico en 2007 era de 75.000 Ha, de las cuales 45.000 Ha se cultivaron en Aragón, la región europea con más hectáreas de OMG cultivadas (el total de superficie de maíz transgénico en Europa es de 110.000 Ha).
La superficie de maíz procedente de la Agricultura Ecológica (AE) se está reduciendo a marchas forzadas, debido a que el maíz ecológico se contamina con el polen del transgénico. La producción de las parcelas contaminadas se tiene que destinar al mercado convencional, con la perdida económica que eso supone al agricultor y de la que nadie se responsabiliza.
Aragón ha pasado de ser el primer productor de maíz ecológico del Estado español en 2003 a reducir la superficie de este cultivo en un 75%, debido al elevado número de casos de contaminación de maíz ecológico por transgénicos. En febrero de 2008, sindicatos agrarios, grupos ecologistas y el Comité Aragonés de Agricultura Ecológica volvieron a denunciar públicamente esta situación. Informes recientes de entidades ambientalistas en contra de los OMG afirman que a corto, medio y largo plazo, su cultivo incrementa el uso de agroquímicos, con el consiguiente aumento de la contaminación ; los cultivos transgénicos actualmente disponibles no incrementan el rendimiento potencial de una variedad híbrida ; los agricultores dependen de unas pocas multinacionales que controlan el mercado de las semillas, los productos químicos asociados y, en muchos casos, gran parte de los factores de producción ; están apareciendo nuevas alergias, nuevos tóxicos en los alimentos, resistencias a antibióticos, etc.
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