1.  Car phising

  2. Premios de loterias

  3. Subastas de Internet

  4. PHISING para usuarios de banca on-line

31 de julio de 2008.  La prevención de los fraudes que proliferan por Internet es el objetivo de una iniciativa puesta en marcha por el Instituto Nacional del Consumo (INC), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad y Consumo, y anunciada hoy en rueda de prensa por la directora general de Consumo, Etelvina Andreu.

El eje de esta iniciativa es declarar agosto de 2008 como “Mes de la prevención del fraude”, medida con la que el INC se alinea con otros países de la UE en una campaña programada por la red ICPEN (International Consumers Protection and Enforcemet Net), una organización europea para la protección de los consumidores en la que el Instituto Nacional del Consumo  representa a España.

La intención del Ministerio de Sanidad y Consumo que dirige Bernat Soria es difundir a los 21 millones de internautas españoles una serie de orientaciones para que nadie sucumba ante reclamos que constituyen un fraude y en los que cae un número importante de consumidores.

Organismos oficiales y asociaciones que luchan contra este tipo de prácticas en Internet estiman que los intentos de fraude a través de la Red se han multiplicado por 8 en los primeros meses de 2008 con respecto a 2007.

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riesgos del verano: medusasLas medusas tienen unas células urticantes con veneno en su interior, cuando lo liberan, lo hacen para defenderse de algún peligro o capturar presas. Por lo general, la mayoría de los incidentes ocurren por contacto accidental, al pisarlas o al manipularlas, sobre todo por los niños.

Aunque hay excepciones, sus picaduras no suelen ser graves. El contacto con medusas vivas o muertas o con trozos de ellas provoca un dolor y un picor intenso e inmediato y reacciones como enrojecimiento, inflamación y pequeñas vesículas en la zona afectada. Más raros son otros síntomas como náuseas, vómitos y calambres musculares, que sólo se presentan en los casos más graves.

• Lo mejor, en cualquier caso es evitar el contacto con medusas, pero si se sufre la picadura de una medusa, conviene seguir los siguientes consejos:

1. Limpiar la zona afectada por la picadura.
2. No frotar la zona afectada con arena, con la toalla ni con nada que pueda lesionar más.
3. Usar siempre agua salada. No limpiar la zona afectada con agua dulce.
4. Durante 15 minutos aplicar frío sobre la zona afectada usando una bolsa de plástico con hielo. Nunca aplicar hielo directamente a no ser que sea de agua marina.
5. Si hay algún resto de tentáculo adherido a la piel, no realizar movimientos bruscos para desprenderse de ellos, se deben quitar, pero nunca tocar la zona afectada con las manos. Se utilizarán pinzas.
6. Si el dolor es muy intenso o el estado de la persona empeora progresivamente, deberá acudir de inmediato a un centro médico.

Estos consejos están dirigidos tanto a los bañistas como a los submarinistas y a los trabajadores del mar. Se recomienda, por tanto, precaución, ya que el mayor riesgo es no tener conciencia del peligro que puede suponer el contacto con estos animales.

Además, hay que subrayar que las personas que hayan tenido contacto con una medusa en alguna ocasión anterior pueden estar sensibilizadas y una segunda picadura puede producir una reacción más perjudicial.

 

insolaciónEn las piscinas deben tomarse precauciones higiénicas adicionales para impedir el contagio de infecciones como conjuntivitis y otitis y se debe usar calzado de goma en las duchas para evitar infecciones por hongos, como el pie de atleta.

En general, también hay que ser precavidos con los cortes de digestión. Lo más recomendable es ducharse antes de introducirse en el agua para facilitar la aclimatación térmica del organismo que evitará cortes de digestión y otras complicaciones. También deben extremar el cuidado las personas alérgicas y con problemas cardiacos y vigilar de cerca de los más pequeños de la casa.

UN BAÑO DE SOL SALUDABLE

Por otra parte, durante el verano, es cuando más actividades desarrollamos al aire libre pero también es la época en la que los rayos del sol son más dañinos, ya que inciden en la Tierra de forma más perpendicular. Nuestra piel es en esta época más vulnerable a la exposición solar, por lo que una adecuada protección es fundamental para evitar daños sobre la salud, sobre todo porque los efectos negativos de la exposición prolongada al sol son acumulativos. Algunas de estas consecuencias son quemaduras, insolaciones, afecciones oculares, alteraciones del sistema inmunitario o el envejecimiento cutáneo prematuro.

El aumento del cáncer de piel (carcinoma y melanoma maligno) en los últimos años es un claro indicativo de los peligros que comportan estas radiaciones cuando no se toman las debidas medidas de precaución. Según los últimos datos, en 2006 se registraron en España 834 muertes por melanoma maligno,  (406 hombres y 428 mujeres) lo que supone un 36,9% más que hace diez años ya que en 1997 se produjeron 609 fallecimientos. No obstante, el melanoma maligno es un tipo de cáncer infrecuente en España y no representa más de 0,8% de todas las muertes por cáncer de nuestro país.

En cualquier caso, la mayoría de los efectos adversos de la exposición al sol son evitables siguiendo unos sencillos consejos que recomiendan el Ministerio de Sanidad y Consumo y las organizaciones especializadas:

1. Proteja especialmente a los niños, ya que son especialmente susceptibles a sobreexposiciones al sol en esta época del año. Se debe evitar también que menores de 3 años estén expuestos al sol.
2. Utilice productos de protección solar con un factor elevado y adecuados a su edad, tipo de piel y zona del cuerpo. Estos protectores deberán aplicarse 30 minutos antes de exponerse al sol y renovarse cada dos horas y después de cada baño. Sea cuidadoso en exposiciones sobre y en el agua, ya que la radiación puede penetrar hasta un metro en el agua clara.
3. Evite exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas), así como exposiciones prolongadas o siestas.
4. Proteja adecuadamente la piel, la cabeza y los ojos con ropa, sombreros de ala ancha o gorros y gafas de sol con protección contra las radiaciones ultravioletas y de diseño envolvente.
5. Si toma medicación, compruebe que no afecta a la sensibilidad a la radiación ultravioleta.
6. No olvide que el riesgo de quemaduras solares se incrementa con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de las radiaciones ultravioletas).

medicamentos7 de agosto de 2008. Con la llegada de las altas temperaturas veraniegas, el Ministerio de Sanidad y Consumo reitera una serie de recomendaciones sobre el uso de los medicamentos en caso de ola de calor e insiste en que los medicamentos, cuando son utilizados correctamente, no se consideran desencadenantes de problemas de salud asociados al exceso de calor si bien, y en función de su mecanismo de acción, algunos pueden alterar la adaptación del organismo a las elevadas temperaturas.

Según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) existen factores de riesgo individuales que incrementan los efectos negativos de las altas temperaturas, como la edad (lactante, niño o persona mayor), las patologías crónicas y el mal uso de los medicamentos. Los mayores son las personas más vulnerables en situaciones de calor extremo a consecuencia de la alteración de su capacidad para sentir sed, del menor control de la sudoración y de la disminución de su capacidad de termorregulación mediante la transpiración.

Ante el calor, la AEMPS recomienda a los profesionales de la salud vigilar el estado general de los pacientes, teniendo en cuenta el conjunto de factores de riesgo y  el control de las medidas higiénico-dietéticas (hidratación, ambiente fresco o ventilación). A la hora de atender a los pacientes que presenten factores de riesgo, se aconseja revisar la lista de medicamentos que toma el paciente, identificar si esos fármacos pueden alterar la adaptación del organismo al calor y reevaluar la necesidad de cada medicamento, recomendando a los pacientes que no tomen ninguna medicina sin consejo médico.

CONSULTAR AL MÉDICO

Desde Sanidad se insiste a los ciudadanos en que, ante cualquier duda sobre sus tratamientos, deben consultar a su médico para que, en caso de que sea necesario, adapte su terapia habitual a las posibles interacciones de las altas temperaturas. “Cualquier disminución de la dosis o suspensión de un medicamento debe ser un acto razonado y avalado por una decisión médica, que ha de tener en cuenta la enfermedad que se está tratando y las posibles consecuencias de su retirada”, explica la directora de la Agencia, Cristina Avendaño.

En caso de producirse un incremento importante de las temperaturas, conocido como ola de calor, los principales problemas de salud que pueden presentarse son el síndrome de agotamiento-deshidratación, que es consecuencia de la pérdida de agua y sodio a través del sudor, y el golpe de calor, que se produce por un fallo agudo de la termorregulación corporal y que es considerado una urgencia médica extrema.

INTERACCIONES

La AEMPS ha clasificado en tres grupos los medicamentos cuyos mecanismos de acción pueden interaccionar con las altas temperaturas:

En el primer grupo estarían los que son susceptibles de agravar el síndrome de agotamiento-deshidratación y el golpe de calor, que pueden hacerlo por distintos mecanismos:

- Facilitando la pérdida de líquidos: diuréticos.
- Alterando el funcionamiento del riñón: antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y antagonistas de la angiotensina (medicamentos para la hipertensión y la insuficiencia cardiaca).
- Incrementando el efecto del medicamento al reducirse su eliminación a causa de la deshidratación: digoxina (para la insuficiencia cardiaca), sales de litio (para problemas psiquiátricos), antidiabéticos orales.
- Impidiendo la pérdida del calor por el organismo: neurolépticos (para la psicosis y otros problemas psiquiátricos), antimigrañosos, betabloqueantes (problemas cardiacos) y hormonas tiroideas.

En un segundo grupo se incluyen los medicamentos que pueden inducir un aumento de la temperatura corporal, al actuar sobre el sistema nervioso central: neurolépticos (indicados para la psicosis y otros problemas psiquiátricos) y antidepresivos.

Por último, el tercer grupo lo formarían los medicamentos que agravan indirectamente los efectos del calor por disminuir la capacidad de reacción ante situaciones problemáticas, en el que estarían incluidos los fármacos para dormir, para la ansiedad y los que bajan la tensión arterial (hipotensores).

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