por Horacio Velmont

La existencia, como cualquiera sabe, no es más que una serie de pérdidas, y así perdemos nuestros juguetes cuando somos niños y cuando ya somos adultos perdemos afectos, trabajos y muchas otras cosas más. Y al final, como si no nos hubiera bastado, también perdemos la vida, valga la ironía.

Pero de todas las pérdidas, la peor parecería ser la de los seres queridos. ¿Pero realmente es así?

Muchas veces hemos escuchado a una madre que ha perdido a su hijo afirmar que esa pérdida no se compara con ninguna otra. ¿Pero realmente es así?

Afirmar lo contrario respecto de algo que parece tan evidente seguramente nos colocaría ipso facto en el primer puesto de la lista de los insensatos, si es que esa lista existe en algún lugar.

Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer –y lo más rápidamente posible– es brindar las razones por las que decimos tamaña cosa.

Probablemente todos los que lean estas líneas han conocido el pesar que se siente ante la muerte de algún familiar, dando por sentado que ese pesar estaba relacionado directamente con la muerte del ser querido. ¿Con que fin uno cuestionaría lo que resulta a todas luces tan evidente?

Analicemos un poco las cosas a ver qué sucede. Supongamos que alguien nos llama por teléfono y nos dice que tal pariente, al que tanto afecto le teníamos, falleció. Bien. De pronto sentimos una gran congoja y nos echamos a llorar como cualquier persona decente que se precie de serlo. Al día siguiente nos vuelven a llamar por teléfono y nos dicen que todo fue un error, porque esa persona está viva.

¿Qué sucedió en realidad? Pues sucedió que la mera creencia en que tal persona murió nos produjo un gran pesar. La primera idea lógica que surge de esto es que no es necesario que la muerte de un ser querido se produzca realmente, porque basta que lo creamos así.

¿Hay algo más? Sí, hay algo más, pues el mero hecho de que nos informaran de una pérdida nos implantó, nos guste o no, y fuera cierto o no, un engrama de dolor emocional

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crucisfera-haya.jpgEl pasado 10 de julio se presentó en sociedad la “CruciSfera”. En un primer paso su creador, Carlos Súnico nos presento su proyecto, nos explicó en que consiste la CruciSfera y lo que pretende con este curioso objeto. No entró demasiado en lo que sirve o puede ser utilizado ya que esta explicación es personal, depende de cada uno, de lo que entienda y pretenda.

Carlos es una persona con un carácter muy positivo, tiene soluciones para todo, se autodefine que le gusta ayudar. Es una persona además inteligente y sobre todo que cree en la esencia del ser humano, sabe resaltar lo mejor de las personas que le rodean.
Un proyecto le rondó por la cabeza “La CruciSfera”, poco a poco fue cobrando vida, y por fin se ha materializado.

Es un proyecto que consta de doble vertiente. Por una parte se encuentra el objeto en sí, una dos cruces ensambladas  en madera de haya, con un perímetro circular, de manera que gira sobre si misma y que desde cualquier ángulo que la observes se aprecia el signo +, (la cruz). La cruz acoge todos los significados matemáticos y místicos que tiene en las diferentes religiones del mundo, y pertenece al mundo físico o empírico. El perímetro esférico, la esfera representa el mundo espiritual y divino. La CruciSfera es un objeto que fusiona dos mundos, el empírico y el divino. Se le puede otorgar un poder energético como amuleto,  de efectos positivos sobre el serr o el alma, estos poderes dependen de cada individuo, de sus creencias y de su fe. Se puede tener como amuleto de la suerte simplemente o incluso para obtener esa fuerza interior que necesita el ser humano en momentos de debilidad o en momentos de crecimiento personal.

La otra vertiente del proyecto está en la Fundación Calos Súnico que tiene el lema de “Ayudar al que ayuda”, y consiste en que los beneficios obtenidos por el comercialización de la CruciSfera, serán remitidos en unos premios anuales a personas o instituciones dedicadas a ayudar a los demás, como pueden ser las ONG. Este es un valor añadido al objeto, que la persona que lo adquiere, ya de entrada tiene la satisfacción de que está ayudando y colaborando en beneficio a estas personas altruistas que intentan hacer de nuestro mundo un poco mejor, trabajando en ONG.

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