Con este estudio queda reflejada la diferencia entre lo que se defiende, “la igualdad en el mundo laboral ” y lo que realmente pretende cada uno y una en la vida diaria. Creo que este estudio refleja que a las mujeres nos falta aún mucho camino para que interioricemos que tambien podemos preocuparnos por conseguir puestos de  responsabilidad, y que si juntamos responsabilidad con buen clima laboral, tenemos en nuestras manos el poder de mejorar muchisimo el mundo que vivimos. Y que las mujeres piden flexibilidad de horario, pués que van a pedir si la responsabilidad familiar como los hijos y los abuelos continuan siendo por completo de las mujeres.”

Mientras que los hombres demandan responsabilidad y autonomía en su puesto de trabajo, así como reconocimiento y un buen sueldo, las mujeres por su parte prefieren un buen ambiente laboral y flexibilidad en el horario. Son conclusiones que se desprenden del “Estudio Anual Cátenon de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2008” realizado por la filial española de Cátenon Worldwide Executive Search.

 En cuanto a los factores que mueven a los trabajadores a cambiar de empleo, tanto hombres como mujeres destacan en primer lugar la retribución económica. En segundo lugar, ellos sitúan la responsabilidad que van a desempeñar en el nuevo puesto y en tercero, las posibilidades de promoción y desarrollo. Sin embargo, ellas consideran que, tras la retribución económica, lo más importante a la hora de elegir un nuevo puesto son las posibilidades de promoción, seguidas de la flexibilidad de horario.

 No obstante, el estudio pone de manifiesto que al menos la mitad de los españoles está contento o muy contento con su sueldo, y sólo un 14% considera que está mal pagado. Otro aspecto a resaltar es la conciliación, pues tres de cada cuatro trabajadores considera que para lograr una brillante carrera profesional, es necesario renunciar a una parte importante de la vida personal. Para ello, proponen entre otras medidas: horario flexible (73%), distribución libre de las horas de trabajo a lo largo de año (46%), posibilidad de trabajar desde casa o teletrabajo (36%) y posibilidad de reducción de la jornada laboral o excedencia (19%).

 Por otra parte, un 72% de los profesionales de España estaría dispuesto a renunciar a parte de su sueldo en aras de incrementar su calidad de vida; la mayoría (un 42%) sacrificaría para ello un 10% del salario.

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SANTANDER, 27 Ago. (EUROPA PRESS) -  La profesora de Sociología y ex secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo, ha lamentado hoy en Santander que la igualdad “todavía se interpreta en clave de favor a las mujeres”. En su opinión, se olvida que la paridad es “un principio de convivencia propio de los estados democráticos“.

   Murillo, una de las principales inspiradoras de la Ley contra la Violencia de Género y de la Ley de Igualdad, animó a reflexionar sobre el concepto de igualdad para que “todos los espacios cuenten con un proceso de democratización interna”. De esta manera, “se compartirán privilegios, como se hace con las obligaciones y los derechos”.

   Señaló que “podemos hablar de instituciones más menos democráticas en función de si reflejan la composición de la sociedad”, recordando que España cuenta con un 51 por ciento de mujeres y “se vulnera el principio de igualdad de trato”.

   Murillo hizo estas declaraciones en una rueda de prensa celebrada en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), donde estuvo acompañada por la directora del Instituto de Salud Carlos III, Flora de Pablo, y por la profesora de Investigación del CSIC y secretaria general de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), Pilar López Sancho, directora además del Encuentro ‘Mujeres, ciencia y sociedad: otra realidad es posible’.

   Por su parte, Flora de Pablo recordó que actualmente el 60 por ciento de los universitarios son mujeres, aunque lamentó que “posteriormente no progresan en la carrera académica al ritmo que sería proporcional”. Esta situación provoca “una pérdida neta de conocimiento y de valor” en la incorporación tanto a las universidades como a los organismos públicos de investigación y a otras profesiones”, dijo.

   En este sentido, consideró “que ha llegado el momento de reclamar  que se cumpla la ley efectiva de igualdad” porque las mujeres “no están representadas ni reciben el crédito que les corresponde por su experiencia y conocimiento”.

   “RECLUTAR, RETENER Y RECUPERAR”

   De Pablo apostó por “reclutar, retener y recuperar” a las mujeres en el ámbito de la ciencia y de la docencia. Para conseguirlo consideró que “hay que hacer la ciencia más atractiva” para que “entren en el camino científico” y después “retenerlas” con el mismo “clima de calidez y de apoyo que se está dando a los hombres”.

   La directora del Instituto de Salud Carlos III apostilló que “si en el ámbito científico y en el ámbito docente las mujeres recibieran el apoyo que reciben los ganadores de medallas olímpicas, en España y en todo el mundo la situación sería muy diferente”.

   Sobre la recuperación de las científicas que “por circunstancias vitales se han perdido” consideró “fundamental” la Ley de la Ciencia  que en breve actualizará la del 86 y “aplicará los conceptos de la ley de igualdad efectiva”. Sin embargó matizó que “se está incumpliendo” esta ley aprobada en marzo de 2007.

 

d.gifLa discriminación de género o sexismo es un fenómeno social, puesto que son necesarias representaciones de ambos sexos para que pueda darse esta situación: no existe una igualdad de género a partir de la cual denunciar la discriminación o desigualdad. Al contrario: la base de este fenómeno es la supuesta supremacía de uno de los géneros.

 

Mientras que el término “sexo” hace referencia a las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, “género” describe los roles, las funciones, los derechos y las responsabilidades establecidas por la sociedad y que las comunidades y sociedades consideran apropiados tanto para los hombres como para las mujeres. Esta serie de supuestos, construidos a partir de las diferencias biológicas entre hombres y mujeres, crean las identidades de género y contribuyen, a su vez, a la discriminación de género.

 

Al tratarse de una elaboración social, el género es un concepto muy difuso. No sólo cambia con el tiempo, sino también de una cultura a otra y entre los diversos grupos dentro de una misma cultura. En consecuencia, las diferencias son una construcción social y no una característica esencial de individuos o grupos y, por lo tanto, las desigualdades y los desequilibrios de poder no son un resultado “natural” de las diferencias biológicas.

 

En términos estatales, el liberalismo ha apoyado la intervención del Estado a favor de las mujeres como personas abstractas con derechos abstractos, sin examinar estas nociones en términos de género. Adicionalmente, como es el hombre hegemónico quien determina el derecho, esta disciplina social ve y trata a las mujeres de la manera como los hombres las ven y las tratan. Así pues, el estado liberal constituye, de manera coercitiva y autoritaria, el orden social según los intereses de los hombres como género, a través de la legitimación de sus normas, la relación con la sociedad y políticas sustantivas. En consecuencia, el género se mantiene como una división de poder (véase relaciones de poder).

 

La discriminación de género adopta diversas formas de división de poder, algunos de cuyos aspectos incluyen:

 

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