s.gifEl sexismo contra transexuales también ha sido identificado en fechas recientes y aún no ha sido incluido en el discurso público. Tradicionalmente, se ha visto la transexualidad como un problema psicológico relacionado con un trastorno de identidad de género. Sin embargo, recientes investigaciones médicas sobre cerebros de transexuales indican que la composición de éstos muestra a menudo la composición del sexo con el que se identifica el individuo en lugar de la del sexo de nacimiento. Esto apoya la teoría de que el cerebro de un individuo puede desarrollarse en un sentido diferente al de sus genitales, por lo que la transexualidad es de origen innato y no psicológico. La investigación también apoya las expresiones «hombre atrapado en el cuerpo de una mujer» y «mujer atrapada en el cuerpo de un hombre».

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s.gifEl sexismo contra intersexuales no ha sido identificado hasta fechas recientes y aún está por ser advertido por el público general. Históricamente, la mayoría de las culturas (con unas pocas excepciones) sostienen que hombre y mujeres son entidades separadas y distintas con diferentes papeles de género y responsabilidades. Los bebés que nacen con características de ambos sexos o ambiguas eran sacrificados o sufrían la extirpación quirúrgica de una de sus características sexuales. Esta cirugía innecesaria ha sido llevada a cabo con frecuencia sin el conocimiento ni consentimiento de los padres, siendo bajo ciertos puntos de vista una mutilación genital así como criticable la supuesta necesidad de la medicina occidental moderna de «corregir» los casos de intersexualidad, que no son más que una probabilidad natural.

s.gifEn su forma extrema, el sexismo contra los hombres es conocido como misandria, que significa ‘odio a los hombres’. Debido a que es la segunda forma de sexismo comúnmente identificada, a menudo se conoce como sexismo inverso. Un término levemente relacionado es «androfobia», que aluda al miedo a las hombres o a la masculinidad. Aunque la opinión de que las mujeres son superiores a los hombres también es sexismo, sólo en los últimos años se ha empezado a tomar conciencia de ello en el discurso público.

Otra fuente de sexismo es el «antiguo patriarcado» y el «antiguo matriarcado», que históricamente han restringido y limitado el papel de los hombres en otras partes de la sociedad y ha mirado con desprecio a los amos de casa. El movimiento masculinista promueve los derechos de los hombres y de los padres para frenar el sexismo contra los hombres tratando problemas tales como la igualdad ante la ley, el «permiso de maternidad» para los hombres, las víctimas masculinas de la violencia doméstica y el acceso igualitario a los hijos.

s.gifEn su forma extrema, el sexismo contra las mujeres es conocido como misoginia, que significa ‘rechazo a las mujeres’. El término «sexismo» en su uso corriente suele aludir al sexismo contra las mujeres, debido a que éste fue la primera forma de sexismo comúnmente identificada. Esta forma de sexismo también se llama frecuentemente chovinismo, si bien éste es en realidad un término más amplio para cualquier partidismo extremo y ciego con odio y malicia hacia el grupo rival. Un término levemente relacionado es «ginofobia», que alude al miedo a las mujeres o a la feminidad.

 

Históricamente, en muchas sociedades patriarcales, las mujeres han sido vistas como el «sexo débil». La combinación de actitudes hostiles y subjetivamente benevolentes (pero benevolentes) hacia las mujeres se conoce como sexismo ambivalente, que tiene sus raíces en el hecho de que aunque las mujeres tienen un estatus inferior al de los hombres, el hombre heterosexual depende de ellas como esposas, madres y amantes. El estatus de amante de las mujeres es evidente en los casos en los que éstas ni siquiera son reconocidas como «personas» por la ley del país. El movimiento feminista promueve los derechos de las mujeres, el acceso a la educación y el empleo, las víctimas femeninas de la violencia doméstica y la posesión del propio cuerpo de la mujer.

s.gifSe suele llamar sexismo a la discriminación (e incluso odio) de las personas según su sexo en lugar de por sus méritos individuales, si bien el término también puede aludir a todas las diferenciaciones sistémicas basadas en el sexo de los individuos.

 

El sexismo puede incluir diferentes creencias o actitudes:

 

La creencia de que un sexo es superior al otro.
La actitud de misoginia (odio a las mujeres) o misandria (odio a los hombres).
La actitud de imponer una noción limitada de masculinidad (género) a los hombres (sexo) y una noción limitada de feminidad (género) a las mujeres (sexo).

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