Se trata de una enfermedad transmisible de comienzo repentino y carácter generalmente leve que incluye entre sus síntomas fiebre, dolor de cabeza, cansancio, malestar general, falta de apetito, náuseas, vómitos y dolor abdominal, seguidos en pocos días de ictericia y aparición de orina de color oscuro.
La evolución general de la enfermedad es hacia un reestablecimiento completo sin secuelas ni recurrencias, dado que confiere inmunidad de por vida frente a una infección posterior.
La hepatitis hace que el hígado se inflame y deje de funcionar correctamente.
Usted necesita que su hígado esté sano. Este órgano desempeña muchas funciones para mantenerlo vivo. El hígado combate las infecciones y detiene las hemorragias. Elimina medicamentos, drogas y otras sustancias tóxicas del torrente sanguíneo. También almacena energía que puede usarse en caso necesario.
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