Belleza,  Bienestar

Liposucción mental

Si piensas que mañana es el primer día del resto de tu vida, date un baño con sales, y empiézalo en este momento, además es tan absurdo pensar a plazos…

Queridas compañeras de cromosomas hoy me siento inspirada, así que acercarme a vosotras, unir las alianzas entre un nosotras visceral, me regala una sonrisa, e ilusa de mí, ahorro en empastes. Además por muy prolífera que sea la sociedad odontológica, o que María Jiménez los compare con príncipes, el hecho de hacerte daño, abrirte la boca, para colmo estar callada y sentir que te faltan herramientas, no creo que sea un buen ejemplo para dar el salto.

Basta de censuras, estoy cansada de que me vigilen, (no sólo mi yo interno, sino mi compañero de almohada), por si me excedo de pan o de entrega al dulce, ¡por Dios! ¿Para qué narices están las papilas gustativas si sendos engendros no nos permiten mimarlas?

No es que me decante por el colesterol y haga propaganda al BOLLYCAO, pero me aburre solemnemente y sin ninguna alevosía, medir calorías o reprimir impulsos.

A LA PORRA CON TODO, menos contigo ¿te apetece?

Operación bikini, operación debo la Visa (me voy a tirar por un barranco), operación planteamiento profesional, operación familia, operación ¿le llamo, llamará?…, y la más cruda de todas, operación liposucción, pero a esta me apunto, eso sí, sólo si son las buenas manos de la Doctora de Valencia Isabel Moreno y su equipo, que del resto no me fío. Primero juguemos a la liposucción mental un ratito, ¿te apuntas?

Vamos a introducir la aspiradora aguja en los malditos complejos, y dejémonos llevar por un play sin pause, y que chupe, que chupe, y si de paso nos quita unos kilitos pues bendita cirugía., mientras tanto te aconsejo una exfoliación personal constante para enredar el rizo cuando te plazca,  sin dejarte las comisuras ni sufrir anestesia, que lo que nos faltaba era seguir durmiendo.

Y es que en el gremio de la cirugía estética es tan fácil dar con gentuza…

Por eso te recomiendo, si  es que has decidido pasar por quirófano, tengas en cuenta que duele, y no sólo el bolsillo, también la cabeza. Eso si, es un dolor que se olvida tan rápido como adictivo se convierte el uso de los avances estéticos, pero sino… ¿Para qué estamos tan modernizados?

Claro, que dejadme que os cuente lo que le acaba de ocurrir a mi amiga Paulita. Ha ido a visitar a uno de los médicos más afamados de Madrid, y ella que pensaba arreglarse la nariz, ha salido sin autoestima, y con un futuro endeudamiento de por vida. Le han humillado directamente entre el equipo médico y  el famoso doctor, la palabra a modo de bisturí, ha desquebrajado su moral, y ni siquiera le han puesto anestesia local con sedación.

Ahora mi pobre Paulita anda pidiendo créditos para los retoques colaterales, los de enfrente, los de arriba, y los de abajo. Literalmente le han dicho que “va tener que ser esclava de su cuerpo el resto de su vida”, y yo me pregunto, ¿ no se abolió la esclavitud en 1865?

Entonces, estimadísimo doctor, alias “sinvergüenza”, ¿por qué juega usted con la salud, mental y física de sus pacientes? Obviamente la respuesta se mide en el número de ceros que tiene el cheque al portador, y es que siempre te dirá que necesitas más y más. Mi consejo es que se opere él, aunque es tan  difícil desplumar al pavo… y ya se sabe lo que le hacen en navidad, y donde va el relleno.

Si, es cruel, tenéis razón, pero así es el mundo actual, y el “arte” de ciertos empresarios de la belleza. Merman tu autoestima, (y ya de por sí, quién les visita la tiene minúscula). Pero  no les basta con que te pongas en sus manos para mejorar, sino que utilizan la psicología del sicario para que vuelvas a su camilla.

Así que querida amiga, si te apetece envolverte en mejoras y reformar a base de bisturí tu interior, ten cuidado con los chapuzas. Todo no vale, y es que tú vales demasiado. Hazlo, si lo decides por ti, no por nadie, ni por el de al lado de la cama, ni por el que quieres la comparta mañana. Compara entre el abanico plástico, ve siempre donde operen en hospital, y no cometas la locura de Paulita, que de la ansiedad de las palabras del equipo médico, se empapa de colesterol mientras prepara la visa  preoperatorio.

Por lo tanto, tú métete en ese baño con sales, acaricia tu piel y recuerda que YA eres y serás una mujer estupenda. Para transmitir encanto tienes que sentirlo, el alma aún no se opera, por lo tanto escúchate un poquito, que la autoestima no va al peso ni la venden carniceros.

Periodista/Journalist/ Presentadora/Mami

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