María de Maeztu
Biografías

María de Maeztu (1881-1948)

María de Maeztu Withney

(Vitoria, 18 de julio de 1881 – Buenos Aires, 7 de enero de 1948), pedagoga española.

Fue hija del ingeniero Manuel de Maeztu Rodríguez, un hacendado cubano de origen navarro que conoció a su madre, Juana Whitney, hija de un diplomático inglés, en París, y con la que se casó cuando esta tenía dieciséis años. Se establecieron en Vitoria. Pronto se queda huérfana de padre y les acaece la ruina por confusos problemas administrativos. Para poder hacer frente a la repentina viudez y a las necesidades de sus hijos, su madre Juana marchó a Bilbao y montó allí una residencia de señoritas donde su hija María colaboró, lo que fue el germen de su vocación pedagógica. Tuvo además cuatro hermanos, uno de ellos el famoso escritor y periodista Ramiro de Maeztu; los otros fueron Angela, Miguel y el pintor Gustavo de Maeztu. Perteneció a la Institución Libre de Enseñanza y tuvo entre sus maestros a Unamuno en la Universidad de Salamanca y a Ortega y Gasset en la de Madrid. Se licenció en Magisterio y se doctoró en Filosofía y Letras en 1936. Desde el año 1902 comienza a ejercer la docencia en una escuela pública bilbaína donde enseñará durante diez años, renovando los métodos memorísticos, dando clases al aire libre, creando cantinas y colonias escolares de verano y apostando por una educación laica, hecho que habría de granjearle numerosos enemigos. Invitada por la Universidad de Oviedo a dar unas conferencias, formula uno de sus conocidos principios pedagógicos:Es verdad el dicho antiguo de que la letra con sangre entra, pero no ha de ser con la del niño, sino con la del maestro.

Como puede verse se revela como una conferenciante de gran elocuencia, capaz de impartir sus doctrinas pedagógicas y feministas por Gran Bretaña, Estados Unidos, México, Cuba, Argentina y distintas ciudades españolas. Su conocimiento de idiomas, poco frecuente en la España de entonces, le valió ejercer un papel de embajadora y situarse en una posición privilegiada para representar a España en Congresos Internacionales e importar los ejemplos de asociacionismo feminista de tipo anglosajón. En 1908, María forma parte, como observadora, de la Comisión nombrada por el Gobierno para el certamen pedagógico celebrado en Londres. A su vuelta, en la sociedad bilbaína El Sitio, da una conferencia en la que afirma:

El progreso de Inglaterra se debe, no a las peculiares condiciones de la raza y el clima, sino a los elementos predominantes en la dirección de aquel país, singularmente a la acción social de la escuela.

Fundó en 1915 en Madrid la Residencia Internacional de Señoritas, en estrecha colaboración con la Institución Libre de Enseñanza y donde, con el espíritu del Krausismo, dirigió la formación de jóvenes universitarias. En un artículo titulado «Lo único que pedimos» y publicado en la revista La mujer moderna, explicaba su postura frente a la liberación de la mujer:

Soy feminista; me avergonzaría no serlo, porque creo que toda mujer que piensa debe sentir el deseo de colaborar como persona, en la obra total de la cultura humana.

María de Maeztu consiguió compatibilizar la Residencia con la creación del Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza en 1918, en el que puso en práctica todas sus ideas pedagógicas, lugar de elite en el que estudiaron los hijos de Negrín, Madariaga, Azcárate o Casares Quiroga, y por ejemplo la escritora Carmen Bravo-Villasante, que reflejó así el ambiente de la institución:

Se estudiaban idiomas, el francés era obligatorio, y se escogía entre el inglés o el alemán. Aparentemente no se trabajaba nada, no se obligaba a nada, y el alumno tenía la sensación de pasarlo bien y de escuchar nada más a los profesores… Los profesores eran nuestros amigos, su vocación y su entrega era completa; el sistema de las tutorías, ejemplar; el plan de estudios, perfecto. Nos íbamos a nuestras casas los sábados deseando que llegase el lunes para volver al colegio, no teníamos tareas ni deberes, no teníamos obligaciones monstruosas, como los niños de ahora… Yo deseo que todos los niños y todos los jóvenes que estudian salgan de su colegio como yo salía del mío, con el recuerdo de una de las épocas más maravillosas de mi vida.

En línea con su militancia feminista fundó, y presidió también desde 1926, el Lyceum Club Femenino a semejanza de los ya existente en Europa; si bien desde un principio ella abogaba por un club mixto, tuvo que aceptar el reglamento internacional que regía en Europa. Tenía como objetivo fomentar el espíritu colectivo de las mujeres y ser también un lugar abierto a las mujeres casadas que no querían tener como único horizonte las cuatro paredes del hogar. Fue también llamado el club de las maridas, porque en ella confluyeron varias esposas de personajes de la época, especialmente de las élites intelectuales. Se inauguró con ciento cincuenta socias de todas las tendencias. Se constituyó según el modelo internacional, con secciones de Literatura, Ciencias, Artes Plásticas e Industriales, Social, Música e Internacional. Eran vicepresidentas Isabel Oyarzábal y Victoria Kent; secretaria, Zenobia Camprubí; vicesecretaria, Miss Helen Phipps; tesorera, Amalia Galinizoga, y bibliotecaria, María Martos de Baeza.

En el Lyceum participaron Margarita Nelken, María Lejárraga, Ernestina de Champourcín, Concha Méndez, María Teresa León, Elena Fortún, Mabel Pérez de Ayala y la presidencia honorífica la ostentaba la reina Victoria Eugenia y la Duquesa de Alba. Carmen Monne de Baroja, para recaudar fondos, organizó funciones y rifas de cuadros en su teatrito particular de aficionados «El mirlo blanco». María de Maeztu organizaba cursillos, conferencias, conciertos, exposiciones, a cargo de intelectuales, científicos y de artistas nacionales y extranjeros. García Lorca leyó allí su Poeta en Nueva York y dio en sus salones la conferencia Imaginación, inspiración y evasión en poesía, Unamuno leyó allí su drama Raquel encadenada; Rafael Alberti se presentó una tarde de noviembre, vestido de tonto, metido en una levita inmensa, con un pantalón de fuelle, cuello ancho de pajarita y un pequeño sombrero hongo, con una paloma enjaulada en una mano y un galápago en la otra, ya que la conferencia se llamaba: «Palomita y galápago (¡No más artríticos!)» y armó la marimorena, sorprendiendo a unos, escandalizando a otros y divirtiendo a los demás. Jacinto Benavente, en cambio, el día que le invitaron a dar una conferencia en el Lyceum, replicó: «A mí no me gusta hablar a tontas y a locas».

A estas tareas hubo de sumar la de asambleísta, pues en 1927 Primo de Rivera la elige, junto con otras 12 mujeres, para que se incorpore a la Asamblea Nacional, en concreto a la sección dedicada a la educación.

En 1936 es fusilado su hermano Ramiro, un intelectual de derechas perteneciente a la Generación del 98, al empezar la Guerra Civil y María de Maeztu marchó en 1937 a Buenos Aires, donde fijó su residencia y obtuvo la cátedra de Historia de la Educación en la Universidad, que mantuvo hasta su muerte. Volvió una única vez a España, en 1945, por asuntos personales, pero volvió a Buenos Aires. Su cadáver fue repatriado al mausoleo familiar de Estella.

Fue nombrada «Doctora Honoris Causa» por distintas Universidades del mundo. Tradujo del inglés dos obras de Paul Natorp: Curso de Pedagogía (Madrid: Ediciones de la Lectura, 1915) y Religión y humanidad: la religión dentro de los límites de la humanidad; contribución a la fundación de la pedagogía social (Barcelona: Estudio, 1914). También la Historia de la pedagogía de Paul Monroe (Madrid: Ediciones de La Lectura, 1918, dos volumenes, reimpresa en el mismo lugar y editorial en cuatro volúmenes, 1931)

Obras:

Historia de la cultura europea. La edad moderna: grandeza y servidumbre. Intento de ligar la historia pretérita a las circunstancias del mundo presente, Buenos AIres: Juventud Argentina, Bibl. de la Esfinge. (Libros para la Mujer), 1941.
«La Pedagogía en Londres y las escuelas de párvulos» en VV. AA., Anales de la Junta para la Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, Madrid, Impr. y Encuadernación E. Raso, 1909, t. I, memoria 8.
El problema de la Ética: la enseñanza de la moral.
El trabajo de la mujer: nuevas perspectivas: conferencias pronunciada el día 8 de abril de 1933 Madrid: Escuela de Enfermeras del Hospital Central de la Cruz Roja Española, 1933.
Antología. Siglo XX. Prosistas españoles. Semblanzas y comentarios. Madrid: Espasa-Calpe, 1943.

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