Amor y Sexo,  Bienestar

Nutrición para la una buena sexualidad y fertilidad

Para entrar en materia primero empecemos con tres definiciones, que no siempre están claras:

Sexualidad:

Anatómicamente, la sexualidad es la cualidad que caracteriza los elementos reproductores masculinos y femeninos. Desde una definición psico-social, podríamos definirla como el conjunto de sentimientos y comportamientos vinculados con el gozo del sexo. La OMS define SALUD SEXUAL como la integración de los aspectos físicos, psíquicos, sociales y emocionales dentro de la sexualidad del individuo; para el enriquecimiento y la expansión de la personalidad humana, de la comunicación y/o del amor.

Reproducción:

Proceso sexual en el que se produce la fecundación del gameto femenino por parte del masculino. La OMS define la Salud reproductiva, como el estado de bienestar completo (físico, mental, emocional y social) en todo aquello relacionado con el sistema reproductor, sus funciones y sus procesos. Y esta permite experimentar un desarrollo sexual saludable, para conseguir el número deseado de hijos, en el momento que se decida, de forma sana y segura.

Fertilidad:

Capacidad potencial de concebir. Se relaciona con la capacidad de producir gametos viables por parte del hombre o de la mujer: espermatozoides y óvulos. Se estima que hay de 60 a 80 millones de parejas no fértiles en el mundo (según datos de la OMS).

Influencia de la dieta en el comportamiento sexual y en la fertilidad

Sabemos que la dieta puede ayudar o perjudicar al funcionamiento del organismo (repercute en el sistema cardiovascular, en el sistema inmunitario, en la probabilidad de padecer cáncer…), por ello, no nos debe extrañar que influya también sobre la sexualidad.

Con frecuencia leemos que en los alimentos hay sustancias capaces de regular la producción de hormonas sexuales y, por ello, actuar sobre la fertilidad. Pero suele ser más difícil ver la relación que existe entre lo que comemos y el deseo sexual, dado que éste no está solo condicionado por componentes químicos u hormonales, si no que todos sabemos que también deriva de un cúmulo de sensaciones y emociones. Y aún así la dieta también tiene influencia sobre nuestra energía vital y sobre nuestro estado de ánimo.

Hay diversos estudios que han sugerido que ­la mala calidad de la dieta y el déficit de ciertos nutrientes afectan a la capacidad reproductiva masculina y femenina. Y es que la dieta estándar, la más habitual de la población, suele ser carencial y rica en tóxicos y disruptores hormonales (aditivos, pesticidas, …). Además, no olvidemos que la creciente tendencia al estrés y un entorno contaminado generan una pésima influencia en este tema.

Por tanto, construyendo una dieta adecuada, basada en los pilares de la alimentación sana, consejos naturopáticos y algunas evidencias científicas, podremos favorecer el aumento de la fertilidad o del deseo sexual. Pero, para conseguir buenos resultados con la dieta, no sólo debemos escoger bien los alimentos, también debemos cultivar la paciencia. Un cambio de dieta no suele ser eficiente en este ámbito de la noche a la mañana, más bien necesitaremos de varios meses para disfrutar de sus beneficios. De todos modos, para aumentar la eficacia y favorecer este proceso es recomendable acompañar la dieta con complementos nutricionales específicos, sin olvidarnos de unos correctos de hábitos de vida y de nuestro equilibrio psicoemocional.

En busca de la salud reproductiva

La salud reproductiva depende de muchos factores (fisiológicos y psico-emocionales) y se puede ver alterada por diferentes motivos. De todos ellos, el factor hormonal es especialmente relevante, pero este, a su vez, es muy sensible a los factores psicoemocionales.

Existen alimentos con componentes que pueden regular la producción de hormonas sexuales femeninas. En la mujer, las hormonas que afecten al desarrollo genital y al ciclo ovárico influirán en su capacidad reproductiva y, además, en su apetito sexual.

En el último estudio norteamericano de los llamados Nurses’ Health Study, un proyecto de investigación a largo plazo, que buscaba los efectos de la dieta y otros factores en el desarrollo de enfermedades crónicas y su influencia en la fertilidad, se recogieron algunos datos muy interesantes sobre las estrategias nutricionales para la salud reproductiva. Parte de esas estrategias, junto a datos obtenidos de otros estudios y la experiencia de expertos en nutrición, se encuentra recogida en el siguiente apartado.

Alimentos y nutrientes que favorecen la fertilidad en la mujer

Carbohidratos

Sabemos que la gran mayoría de nuestras calorías debe proceder de los hidratos de carbono, pero en la dieta estándar sólo abundan pan, patatas, pasta y arroz “blancos”. Se ha visto que el consumo frecuente y elevado de este tipo de carbohidratos (de asimilación rápida) favorece el aumento continuo de azúcar e insulina en sangre. Esta alteración metabólica, a largo plazo, puede alterar el delicado balance hormonal necesario para reproducción hasta el punto de generar cambios en la ovulación, especialmente si, además, se prescinde de grasas insaturadas esenciales.

En cambio, en el famoso estudio anteriormente nombrado, se vio que las mujeres que tenían una alimentación basada en hidratos de carbono integrales tenían más probabilidades de quedar embarazadas debido al equilibrio glucémico.

Por tanto, la ingestión de fuentes de hidrato de carbono de asimilación lenta, como los granos integrales (arroz integral, avena integral, quinoa, trigo sarraceno, etc.), legumbres, frutos secos, frutas frescas y enteras, etc., favorecerá la fertilidad.

Grasas

Una dieta rica en grasas saturadas y pobre en poliinsaturados puede disminuir la producción de progesterona y aumentar los estrógenos. Pero una dieta carencial en grasas en general, también puede generar desequilibrios hormonales, especialmente en el ciclo menstrual.

Las grasas poliinsaturadas favorecen la sensibilidad a la insulina y esto puede ayudar al equilibrio glucémico y hormonal-reproductivo.

Por otra parte, una dieta rica en grasas trans (comida rápida, productos alimentarios preparados industrialmente, frituras, aceites vegetales hidrogenados…) es una de las causas más probables de reducción de la ovulación y, por tanto, de la probabilidad de concepción. Y los efectos negativos pueden observarse pronto, con una ingestión diaria de sólo 4 g diarios de este tipo de grasa.

Por ello, controlar el tipo de grasas de la dieta es primario para favorecer el equilibrio hormonal.

Proteínas

Todos los estudios y revisiones concluyen que a más cantidad de proteína animal y menos de proteína vegetal, más números hay para verse afectada por la infertilidad ovulatoria.

En el estudio de Nurses’ Health, la adición de una ración al día de carne roja, pollo o pavo predecía el aumento de casi un tercio en el riesgo de infertilidad ovulatoria. Añadir una porción de pescado diaria o los huevos no parecían influir sobre la fertilidad ovulatoria. Sin embargo, la adición de una ración diaria de legumbres, guisantes, soja y otras semillas, predijo una modesta protección contra la infertilidad ovulatoria.

La soja

Hace tiempo que hay un debate sobre el consumo de soja y sus efectos sobre la salud… Por una parte, se comenta que las isoflavonas de la soja podrían tener una actividad reguladora de los estrógenos, reduciéndolos en caso de hiperestrogenismo o ayudando a su formación en caso de déficit (ambas situaciones son posibles causa de infertilidad). Pero, por otro, queda la duda de la procedencia del grano de cultivo convencional y su manipulación genética.

Los granos de soja transgénicos (OGM) tienen acciones nocivas: dificultan la absorción de nutrientes, favorecen la inactividad tiroidea, a la vez que generan trastornos del crecimiento y el desarrollo en niños y disrupción hormonal en los hombres.

Sea como sea, mejor siempre consumirla ecológica y no OGM… Y, por supuesto, evitar el consumo regular en niños y hombres de fuentes de soja rica en isoflavonas.

Lácteos

Según el estudio de Nurses’ Health, las mujeres que ingerían una porción diaria o dos de leche entera o lácteos elaborados con esta, parecían tener más capacidad reproductiva. No así, cuando la leche o lácteos eran descremados.

Elementos esenciales implicados

Es lógico que una dieta inadecuada genere carencias de elementos esenciales (vitaminas, minerales, etc.). Y estas carencias pueden generar, a su vez, desequilibrios bioquímicos importantes, desde alteraciones hormonales hasta cambios en el estado de ánimo…

Como muestra un botón… en la siguiente lista tienes una pequeña muestra de los elementos esenciales implicados en la producción de gametos femeninos viables:

Los esenciales para ELLA

VITAMINA A: implicada en la formación de la progesterona.

VITAMINA B6: importante para el equilibrio hormonal femenino y el “buen humor”.

VITAMINAS B9 i B12: implicadas en la producción de células fértiles.

VITAMINA E: importante para el equilibrio hormonal femenino.

MANGANESO: importante para el equilibrio hormonal.

ZINC: importante para el equilibrio hormonal.

AGE (ácidos grasos esenciales): especialmente los omega-6, favorecen el equilibrio hormonal en la mujer.

L-METIONINA: implicada en el catabolismo hepático de los estrógenos, favorecerá el equilibiro en casos de hiperestrogenismo,

L-ARGININA: ha mostrado eficacia en casos de fecundación in vitro para mejorar la respuesta ovárica a la fecundación y la receptividad del endometrio al óvulo fecundado.

Alimentos y nutrientes que favorecen la fertilidad en el hombre

Frutas y verduras

Una investigación de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva mostraba que el

83% de los homes infértiles estudiados tenia un bajo consumo de frutas y verduras (consumo inferior a 5 unidades diarias), en comparación con el 40% de hombres fértiles que sí ingería las cantidades adecuadas.

Otro estudio constató que la motilidad espermática era inferior en aquellos homes que consumían pocas frutas y verduras.

Y es que las frutas y verduras son fuente de elementos esenciales y antioxidantes que favorecen la producción de esperma en buenas condiciones: células libres de mutaciones y con excelente motilidad.

Grasas y proteínas

Antes ya hemos comentado su importancia en la salud reproductiva femenina, miremos cómo influye en la masculina: La dieta rica en grasas y pobre en proteínas puede reducir la producción de testosterona y esto influirá negativamente sobre la producción de espermatozoides. Además, un exceso de grasas en la dieta generará sobrepeso (ver más adelante la relación entre peso y fertilidad) y gran cantidad de grasas en sangre, lo que dificultará la erección.

Disruptores hormonales y fertilidad masculina:

Un estudio de la Universidad de Harvard concluía que los ftalatos en la dieta podían provocar reducción de la producción de esperma e influir en su calidad.

Los ftalatos se usan para la elaboración de plásticos como PVC y de envases alimentarios. Se acumulan en el tejido adiposo y en los testículos, son disruptores hormonales que alteran la producción de testosterona y alteran la información genética de los espermatozoides.

En esta misma tesitura estaba el bisfenol A, materia prima para elaborar diferentes plásticos (policarbonados, PVC…).

En la línea de disruptores de origen natural, la polémica está servida con el uso continuado de la soja en alimentación. Hay quienes afirman que el consumo de cantidades elevadas de fuentes de isoflavonas puede reducir la disponibilidad de testosterona y la formación de espermatozoides en el hombre, debido a que la actividad pro-estrogénica de estas moléculas puede aumentar los niveles de estrógenos en sangre.

Ftalatos, bisfenol A y plaguicidas son considerados los disruptores hormonales que más reducen la calidad del semen.

Los esenciales para ÉL

VITAMINA A: Importante en la producción hormonal y en la protección celular.

VITAMINA B9 y B12: Aumentan la producción de esperma en el hombre. La B9 también asegura la normalidad del ADN y la motilidad espermática.

VITAMINA E: Favorece la maduración sexual y la formación de esperma fértil y sano.

VITAMINA C: Favorece la desintoxicación de metales pesados nocivos para la producción seminal (Cadmio, plomo y mercurio). Reduce las posibilidades de mutaciones en los gametos y mejora la motilidad de los espermatozoides.

ZINC: Imprescindible para el equilibrio hormonal, la síntesis y la actividad de la testosterona, así como en la formación de espermatozoides. Imprescindible para las secreciones prostáticas y la motilidad de los espermatozoides.

SELENIO: Favorece la producción de testosterona y de esperma en general, cuantitativa y cualitativamente (aumenta el número de espermatozoides y mejora su motilidad).

L-ARGININA: Importante para la motilidad de los espermatozoides, así como para la consecución de la erección y la eyaculación.

L-CARNITINA: Importante para la obtención de energía por parte de los espermatozoides.

Sobre el peso ideal para la fertilidad

En todo hay un punto medio y, en este caso, no será menos. Tanto el exceso de peso como el déficit pueden interrumpir los ciclos menstruales normales, alterar la ovulación o detenerla completamente. Se ha observado que las mujeres con un índice de masa corporal (IMC) muy elevado o muy bajo son más propensas a tener problemas de infertilidad ovulatoria que las de IMC medio (de 20 a 24).

El exceso de peso en la fertilidad:

– Reduce las probabilidades de éxito de las técnicas de reproducción asistida.

– Aumenta las posibilidades de aborto.

– Aumenta el riesgo de desarrollar alteraciones durante el embarazo (hipertensión arterial, diabetes, etc.).

– Aumenta las posibilidades de necesidad de cesárea durante el parto.

Hay pocos estudios sobre la influencia del sobrepeso en la fertilidad de los hombres, pero todos los existentes sentencian que el sobrepeso influye negativamente en la producción de testosterona y espermatozoides ágiles. Aunque no es una conexión sólida, no está de más considerar el bajar de peso cuando queremos aumentar nuestra capacidad reproductiva… Además, bien mirado, siempre será saludable para el organismo la opción de normalizar su peso.

Infertilidad

Se define como la incapacidad para concebir. Se suele diagnosticar cuando una pareja no ha conseguido el embarazo tras un plazo mínimo de un año.

Puede ser:

PRIMARIA: si nunca ha conseguido un embarazo.

SECUNDARIA: si ha conseguido algún embarazo anteriormente.

La infertilidad en la mujer

Por alteraciones anatómicas o fisiológicas  en el trayecto por el cual discurren los espermatozoides:

  • Malformaciones, pólipos, miomas uterinos…
  • Infecciones o inflamaciones, endometriosis, obstrucción o adherencias en la trompa de Falopio…
  • Moco cervical espeso o impenetrable.

Por deficiencias hormonales y alteraciones de la función ovárica:

  • Desorden menstrual, afecciones hipotalámicas-hipofisarias, hipogonadismo, anovulación…

Por presencia de factores, enfermedades crónicas o graves que comprometen la salud de la mujer:

  • Obesidad o exceso de peso.
  • Falta de peso o grasa corporal.
  • Alteraciones que afecten al equilibrio hormonal global, como las afecciones tiroideas.
  • Drogadicción.
  • Algunos fármacos.
  • Algunas carencias nutricionales importantes.
  • Estrés físico o psíquico.
  • Enfermedad grave o terminal.

La infertilidad en el hombre

Son alteraciones que provocan una modificación de los parámetros seminales:

  • Baja concentración espermática.
  • Alteración de la motilidad.
  • Aberraciones morfológicas.

Las causas puede ser: congénitas, laborales, profesionales o debidas a la edad, a procesos patológicos (infecciones e inflamaciones), immunològicas, traumàticas, etc.

La infertilidad por incompatibilidad

Aunque a veces, el problema no viene ni de él ni de ella, si no de ambos. Y en algún caso, el problema no es la infertilidad si no la incompatibilidad. En este caso se generan reacciones bioquímicas e inmunológicas que producen una incompatibilidad entre los espermatozoides y el organismo de la mujer.

Un 10-15% de las parejas no consiguen el embarazo durante el primer año.

1.- Recomendaciones generales ante la infertilidad

– Seguir una buena dieta, equilibrada y biológica: evitar plaguicidas, pesticidas y aditivos alimentarios perjudiciales. Lácteos y carnes convencionales pueden, especialmente, contener restos de tratamientos hormonales usados en ganadería convencional.

– Evitar el exceso de grasas, eliminar las grasas trans y favorecer el consumo de grasas poliinsaturadas.

– Evitar las carencias de elementos esenciales, especialmente de los nutrientes que participan en la salud reproductiva.

– Mantener un peso equilibrado y evitar los cambios de peso importantes o bruscos.

– Dejar de fumar y evitar el alcohol: el tabaco afecta tanto la fertilidad masculina como a la femenina. El cadmio contenido en el papel de los cigarros afecta a la espermatogénesis.

– Eliminar el café, especialmente si hay alteraciones hormonales en la mujer como hipoestrogenismo o hipoprolactinemia, ya que reduce la producción suplementaria de estrógenos en las suprarrenales y la prolactina en sangre.

– Favorecer los ambientes sanos, libres de radiaciones electromagnéticas.

– Hacer ejercicio regularmente, evitando los extremos.

– Descansar adecuadamente y dormir 7-8 horas diarias para favorecer el equilibrio del biorritmo y reducir el estrés.

2.- Avivando el deseo, favoreciendo la estimulación

Existen muchos artículos divulgativos que hablan sbre los alimentos y los suplementos nutricionales potencialmente afrodisíacos… Pero, ¿qué es exactamente un afrodisíaco? ¿En qué se basa su acción?

Un afrodisíaco es aquella sustancia que, en teoría, permite aumentar el apetito sexual.

Afrodisíaco proviene del griego y su etimología guarda relación con la diosa del Amor: Afrodita.

  1. Causas de la falta de deseo

Para ayudar a resolver el proceso de la falta de apetito sexual es importante identificar los factores que la han originado o que influyen en su evolución.

El origen de la ausencia de deseo sexual puede ser debido a muchas causas, veamos algunas:

– De origen fisiopatológico: agotamiento físico, desequilibrios hormonales, enfermedades metabólicas, enfermedades que cursan con dolor, candidiasis crónica, etc.

– De ámbito psicológico: astenia, depresión, estrés psicoemocional, traumas emocionales, etc.

– De influencia exógena: alimentario (carencias nutricionales o acumulación de algunos tóxicos, contaminación electromagnética…

3.- Alimentando el deseo: alimentos tonificantes y afrodisíacos

Con una nutrición adecuada podemos solucionar las alteraciones debidas a carencias nutricionales con la ayuda de un experto nutricionista, especialmente versado en ortomolecular. Pero, de forma general y dentro de la cultura popular, también existen alimentos especialmente tonificantes de la sexualidad.

Las sustancias afrodisíacas se han venido recomendando, desde muy antiguo, para favorecer el deseo. Formando parte de recetas, pociones y filtros de amor se obtenían tanto de alimentos y plantas como de minerales.

Una de las referencias más antiguas se incluye en textos del Tantra, donde recomendaban la leche y la miel para aumentar la energía. Y es que la relación más habitual entre afrodisíaco y deseo sexual es a través del “aumento de la energía o la potencia”. Pero también hay sustancias llamadas afrodisíacas que pueden ayudar, de forma indirecta, a través de estimular las sensaciones (gusto, olfato, tacto o vista).

Aunque desde el punto de vista de los científicos, la mayoría de las sustancias bautizadas como afrodisíacos tienen un efecto subjetivo y autosujestivo, no mesurable científicamente, hay unos pocos que se han valorado de forma especial por su composición.

Alimentos afrodisíacos tradicionales

– MIEL, POLEN Y JALEA REAL: energéticos.

– PIPAS DE CALABAZA: espermatogénico y rico en zinc (regulador hormonal).

– AVELLANAS Y NUECES: nutritivas y energéticas.

– DÁTILES: energéticos.

– CACAO: estimulante y energético.

– PLÁTANO: energético.

– FRESAS Y FRAMBUESAS: estimulante de los sentidos y nutritivos.

– MARISCO: rico en zinc.

– CAVA o VINO: euforizante en pequeñas dosis.

Condimentos afrodisíacos

– MENTA: estimulante.

– CANELA: estimulante de los sentidos, euforizante, tónico uterino y rubefaciente (termogénico).

– VAINILLA: estimulante de los sentidos y euforizante.

– CLAVO DE OLOR: estimulante de los sentidos, euforizante y termogénico.

– JENGIBRE: estimulante y termogénico.

Nutrientes afrodisíacos

VITAMINA A: favorece la producción de mucus lubricante en la mujer.

VITAMINA B3: vasodilatadora.

VITAMINA B5: tónico suprarrenal, favorece la producción de sustancias energetizantes en el organismo.

VITAMINA B6: favorece la producción de serotonina y de endorfinas (sustancias que inducen a disfrutar y al deleite).

VITAMINA C: tónico suprarrenal y revitalizante.

VITAMINA E: equilibrio hormonal femenino.

MANGANESO: equilibrio hormonal femenino.

SELENIO: espermatogénico.

ZINC: equilibrio hormonal femenino y masculino, espermatogénico.

L-ARGININA: vasodilatador específico del área genital.

L-FENILALANINA: modula el sistema nervioso central para la respuesta sexual, euforizante.

L-HISTIDINA: favorece el orgasmo femenino.

L-TIROSINA: modula el sistema nerviosos central para la respuesta sexual y la erección.

L-TRIPTÒFANO y 5-HTP: modulan el sistema nervioso central para la respuesta sexual.

Plantas afrodisíacas

AJEDREA: tónico suprarrenal y estimulante.

DAMIANA: tónico estimulante del sistema nervioso.

ELEUTEROCOCO: tónico de las suprarrenales y del sistema nervioso.

GINKGO: vasodilatador periférico, favorece la circulación en el área urogenital.

GINSENG: tónico suprarrenal y del sistema nervioso.

GUARANÁ: estimulante.

JENGIBRE: espermatogénico, rubefaciente.

MACA: estimulante y aumenta la testosterona.

MUIRA PUAMA: tónico estimulante del sistema nervioso.

La dieta que no favorece

El endocrinólogo Wayne Meikle (Universidad d Utah) dijo, después de una investigación, que la dieta rica en grasas saturadas y pobre en proteínas puede debilitar la actividad sexual del hombre. La explicación que se daba es que los niveles de testosterona se reducían cuando se seguía este tipo de dieta. La dieta de la fertilidad estudiada se componía de un 57% de grasas, 9% de proteínas y un 34% de carbohidratos.

Los anafrodisíacos

– ALCOHOL: aunque en pequeñas dosis es euforizante, el abuso conduce a la falta de turgencia del pene y retrasa la consecución del orgasmo en ambos sexos. El consumo habitual lleva a la impotencia y a la frigidez.

– CRUCÍFERAS: inhibidores de la tiroxina.

– SEDANTES como la LECHUGA que se recomendaba ingerirla a diario en las abadías para frenar el deseo sexual, especialmente la variedad silvestre. O el lúpulo, utilizado tradicionalmente para inducir a la relajación y al sueño. La amapola y el opio, estarían en esta categoría

– ANTIESTROGÉNICO: el sauzgatillo es una planta que reduce la producción de prolactina y en consecuencia, reduce los niveles de testosterona en el hombre y de estrógenos en la mujer.

– CONDICIONES PSICOEMOCIONALES ADVERSAS: no hay nada más determinante en el deseo sexual que el estado de ánimo, por ello, estar triste, angustiado o padecer alguna alteración psicológica crónica, son condiciones psicoemocionales que pueden llevar a la frigidez o a la abulia sexual.

Para quedarnos con algo

Está claro que nuestra dieta influye en todos los aspectos de nuestra salud, por ello, tanto si disfrutamos de una salud reproductiva y una actividad sexual satisfactoria, como si tenemos problemas en estos ámbitos, la dieta siempre puede garantizar la continuidad del estado de bienestar o aportar mejoras…

Vista rápida de las hormonas de la fertilidad

Las estructuras hipotálamo e hipófisis son las encargadas de la secreción hormonal (gonadotropinas) para el control de la función testicular y ovárica.

En el hombre, la LH y la FSH, favorecen la producción de esperma y de testosterona.

En la mujer, éstas ayudan en la ovulación, desarrollo folicular y formación del cuerpo lúteo. Pero el proceso es muchísimo más complejo, ya que se va modificando a lo largo del ciclo menstrual e incluye circuitos de retroalimentación positiva o negativa entre las diferentes sustancias.

A su vez, testículos y ovarios elaboran hormonas y forman gametos (espermatozoides y óvulos). Los testículos generan andrógenos (el más importante: testosterona) y la testosterona favorece la espermatogénesis y el comportamiento sexual. Los ovarios generan progestágenos y estrógenos; los estrógenos estimulan la formación de endometrio y la progesterona se encargará de transformarlo haciendo que sea adecuado para la nutrición del óvulo ya fecundado.

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